- El Suboficial de 3ra PNP Juan Manuel Cruz Vargas labora en la oficina de criminalística de la IV Macro Región Policial Loreto – Iquitos
La honradez es la rectitud de ánimo y la integridad en el obrar. Quien es honrado se muestra como una persona recta y justa, que se guía por aquello considerado como correcto y adecuado a nivel social. Estas virtudes serian innatas que pone en práctica en su diario accionar el Suboficial de 3ra PNP Juan Manuel Cruz Vargas, valores inculcados en el seno familiar de este joven policía, quien es hijo del fallecido Suboficial Brigadier PNP Wuilliam Manuel Cruz Lima.
Trascendió que, luego de pasar la lista de diana, que acostumbran realizar el personal de la oficina de criminalística, a las 07.45 am y de recibir las instrucciones impartidas por el Suboficial Superior PNP Rafael Ríos Ramírez, en su condición de más antiguo de los suboficiales peritos de la oficina de criminalística, el Suboficial de 3ra PNP Juan Manuel Cruz Vargas, vigilante de puerta de la OFICRI PNP Iquitos, este se habría percatado que a la altura de los cruces de las calles Ricardo Palma y jirón Próspero, a una de las dos personas que transitaban en una motocicleta se le cae su billetera.
Ante tal situación el suboficial llamó la atención del motociclista logrando que este pare antes de llegar a la esquina de Próspero con Brasil, motivando a que regresen, mientras el funcionario policial recogía lo caído que contenía documentos personales y dinero en efectivo, acto seguido, procedió hacer entrega a su propietario.
TAMBIÉN DEVOLVIÓ UN CELULAR DE ALTA GAMA
Por otra parte, también se llegó a tener conocimiento que hace unas semanas atrás, el mismo efectivo policial fue participe de un hecho similar, cuando una señora usuario de la OFICRI PNP Iquitos, se encontraba tramitando su certificado de antecedentes policiales, en los asientos para la atención al público, dejó por olvido su teléfono celular de alta gama, quien lo recogió y lo tuvo bajo su custodia, hasta que retornó la despistada dama a preguntar si lo había dejado su celular, dándose la sorpresa que estuvo a buen recaudo en la mano del mencionado suboficial.
Por su parte la señora, como agradecimiento de su honradez, quiso agradecerle ofreciéndole una recompensa, la misma que le fue negado por el miembro policial, quien le habría indicado que simplemente estuvo cumpliendo con su labor de cuidar la propiedad ajena. (C. Ampuero)





