- Helmi Vargas advirtió que la UGEL Maynas tiene alrededor de 1,600 colegios que requieren acompañamiento para atender a estudiantes con diversas necesidades.
La educación inclusiva en la región Loreto continúa enfrentando importantes dificultades debido a la insuficiencia de recursos económicos, la falta de profesionales especializados y las limitaciones que presentan numerosas instituciones educativas para atender adecuadamente a la diversidad de estudiantes. Así lo advirtió la profesora María Helmi Vargas Ramírez, especialista en educación inclusiva y coordinadora del Servicio de Apoyo Educativo Externo de la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) Maynas, quien señaló que, pese a los avances normativos registrados durante las últimas dos décadas, todavía existen importantes desafíos para garantizar una educación con igualdad de oportunidades.
Durante una entrevista en el marco del Día de la Educación Inclusiva, que se conmemora cada 16 de octubre, la especialista recordó que Loreto fue una de las cuatro regiones que participaron en las primeras experiencias piloto de educación inclusiva desarrolladas en el país desde 2005. Sin embargo, consideró que los avances han sido lentos porque las disposiciones legales no siempre estuvieron acompañadas de los recursos económicos, humanos y logísticos necesarios para su implementación. Explicó que actualmente la inclusión debe entenderse como un enfoque transversal del sistema educativo, orientado a responder a las características y necesidades de todos los estudiantes.
Vargas Ramírez informó que la UGEL Maynas tiene aproximadamente 1,600 instituciones educativas bajo su jurisdicción, una cantidad que representa un enorme desafío para el acompañamiento y fortalecimiento de las prácticas inclusivas. Señaló que el Servicio de Apoyo Educativo Externo requiere una mayor cantidad de profesionales para atender las necesidades de los colegios, por lo que decidió conformar un equipo técnico de apoyo con especialistas externos, entre ellos psicólogos y profesionales con experiencia en discapacidad y atención a la diversidad. Indicó que esta iniciativa busca ampliar las posibilidades de capacitación y orientación a los docentes, aunque reconoció que todavía resulta insuficiente frente a la demanda existente.
La especialista explicó que las instituciones educativas también deben contar con equipos internos de apoyo encargados de identificar las barreras que enfrentan los estudiantes y proponer estrategias para superarlas. Precisó que estos equipos requieren el acompañamiento de los servicios especializados de la UGEL y de los profesionales vinculados a los Centros de Educación Básica Especial (CEBE), entre ellos los establecimientos 9 de Octubre, Iquitos y Clavero. Añadió que la educación inclusiva no se limita a la atención de estudiantes con discapacidad, sino que también comprende a quienes presentan condiciones del neurodesarrollo, dificultades de aprendizaje, necesidades de apoyo conductual y otras características que forman parte de la diversidad existente en las aulas.
Uno de los principales problemas identificados por Vargas Ramírez es la persistencia de barreras físicas y de accesibilidad en las instituciones educativas. Señaló que todavía existen colegios que no cuentan con rampas adecuadas, servicios higiénicos accesibles ni condiciones que faciliten el desplazamiento de estudiantes que utilizan sillas de ruedas. Asimismo, destacó que la instalación de ascensores en nuevas infraestructuras educativas no debe considerarse un lujo, sino una medida necesaria para garantizar que estudiantes, docentes y otras personas con movilidad reducida puedan acceder a los diferentes ambientes de los establecimientos.
La coordinadora del Servicio de Apoyo Educativo Externo también advirtió que las barreras actitudinales constituyen uno de los mayores obstáculos para avanzar hacia una educación verdaderamente inclusiva. Explicó que todavía existen prejuicios entre algunos padres de familia y miembros de las comunidades educativas, quienes consideran equivocadamente que compartir un aula con estudiantes con discapacidad podría perjudicar el aprendizaje de sus hijos. Frente a ello, enfatizó que resulta indispensable fortalecer las campañas de sensibilización y promover el liderazgo de los directores, quienes deben involucrarse directamente en la construcción de instituciones educativas que respeten y valoren las diferencias.
Otro aspecto que consideró fundamental es la formación de los futuros profesionales, especialmente de quienes se preparan para ejercer la docencia. Vargas Ramírez propuso que las universidades e institutos pedagógicos incorporen en sus planes de estudio conocimientos básicos sobre educación inclusiva, lengua de señas peruana, sistema braille y estrategias de atención a la diversidad. Señaló que estas herramientas permitirían que los docentes lleguen mejor preparados a las aulas y puedan responder a las necesidades de sus estudiantes. También destacó algunas experiencias positivas de instituciones de educación superior que vienen desarrollando actividades relacionadas con la inclusión y la atención de personas con discapacidad.
Finalmente, María Helmi Vargas Ramírez hizo un llamado a las autoridades regionales, locales y educativas para que asuman compromisos concretos con la educación inclusiva, especialmente mediante la asignación de presupuesto, el fortalecimiento de los equipos especializados y la mejora de las condiciones de infraestructura escolar. Cuestionó que este tema haya tenido escasa presencia en las propuestas de los candidatos durante el reciente proceso electoral y recordó que las decisiones de las autoridades resultan fundamentales para garantizar avances sostenibles. Asimismo, exhortó a los directores y docentes a promover una cultura de respeto dentro de las aulas, donde cada estudiante sea reconocido por sus capacidades y tenga oportunidades reales de aprender y desarrollarse plenamente. (K. Rodriguez)





