Alcanzar una tasa de crecimiento económico para Loreto de no menos 7 por ciento en los próximos 30 años, es lo ideal y es lo deseable, para poder generar bienestar social, sin desigualdad y para que nadie se quede atrás.
Eso es lo ideal. ¿Qué debería ocurrir? La divina providencia nos puso un desafío existencial. Nos llenó de la mayor riqueza natural que cualquier país del mundo ya quisiera tener; y para balancear su sabia decisión, que toda esa riqueza se extienda en un territorio amplio, disperso y multilingüístico, para que nosotros, con sabiduría e inteligencia, tuviéramos la capacidad de gobernarlo.
Pasaron 157 años desde la fundación de Iquitos como puerto fluvial, y lo resultados se encuentran allí: es doloroso decirlo, pero el paisaje actual se encuentra tan oscuro como distante para entenderlo; lo cierto es que la estructura económica de Loreto data de finales del siglo XIX y se caracteriza por ser extractivo – mercantil y especulativo, y es la responsable de los males estructurales que nos afectan en el siglo XXI: desempleo, informalidad, pobreza, desigualdad, prevalencia de actividades ilícitas y delictivas, y saqueo de nuestros recursos naturales.
Para darnos una idea de la naturaleza de los hechos: en los 141 años de recorrido en el tiempo, el ingreso per cápita paso de US$509 en 1875, año de inicio del boom cauchero, a US$1,479 en 2016, año de la crisis petrolera, el mismo sector que en 1979 eleva a US$6,192 los ingresos per cápita de los loretanos.
A partir de la segunda mitad de la década de los años 90, se inicia el boom de la actividad comercial y con el tiempo cambiaron rápida y progresivamente la estructura de propiedad del capital, principalmente en la ciudad metropolitana de Iquitos.
La estructura productiva de Loreto confirma que los ingresos están estrechamente relacionados con actividades comercial – extractivo y especulativa; esta última se evidenció con mayor claridad en los primeros seis meses de 2019, como producto de la eliminación del perverso reintegro tributario con una devolución a los comerciantes, al finalizar el año, de S/193 millones que representó el 64 por ciento de la recaudación por concepto de tributos internos, que significa el doble del promedio ocurrido en el periodo largo de 2010-2018 (31.20% de la recaudación tributaria).
En el 2020, el año pandémico, se registra la segunda transferencia de mayor importancia, S/187 millones (74.5% de la recaudación por tributos internos).
Actualmente, de acuerdo a información oficial al 2020, la estructura productiva de Loreto se concentra en el sector servicios, siendo el comercio que aporta el 15 por ciento del total; mientras que las actividades extractivas representan en conjunto alrededor del 35 por ciento, donde la actividad petrolera domina con el 25 por ciento de la estructura productiva de la región. Este último rubro que se encuentra en un grave conflicto social. Necesitamos luces de soluciones.
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