Desde que tenemos uso de razón, seguro que a ustedes también les pasa, escuchamos primero lo que significaba y lo entendimos después, es más desde entonces pregonamos, que en los procesos electorales debe primar el debate de los planes de gobierno que presentan los candidatos a la hora de inscribir sus candidaturas.
Pero, seguro que muchos de ustedes dirán que los debates electorales se han dado siempre de alguna forma, y la verdad qué más han sido debates que a nuestro entender se han asemejado a espacios tipo espectáculo, dónde hasta parte de la crítica se ha fijado en el rostros, ropa (presencia) del candidato, maquillaje y otros de tipo accesorios, en lugar de centrarse en el mensaje.
Y aún en el supuesto que nos hayamos fijado solo en el mensaje del o de los candidatos, estos argumentos y promesas son recibidas generalmente de forma pasiva, donde los electores no tenemos la oportunidad de preguntar, sugerir, sustentar acuerdos o desacuerdos, en fin, solo escuchamos.
Así a lo largo de los años y los procesos electorales que hemos podido presenciar han tenido ese gran vacío de saber cómo el candidato piensa cumplir su promesa en lo que respecta a las condiciones administrativas y cómo piensan ejecutarlo en lo que se refiere al financiamiento. Y esto podría haberse centrado en dos grupos: los que se proyectan con fondos propios (además de beneficios tipo canon) y los que se tienen que tocar puertas en el gobierno central.
Esos espacios de diálogo entre el candidato y ciudadano ha tenido un vacío que se ha cubierto con los famosos mítines, donde lo que promete el candidato no importa, así nos “prometa” que va a construir tal edificación a sabiendas que no le alcanzará con el presupuesto municipal. Y la masa ciudadana vibra junto al candidato de su preferencia.
Y vibra también esperando el momento de la entrega de las no menos famosas “dádivas” disfrazadas de rifas, regalos, bingos, repartos al azar; que es muy diferente a los accesorios que forman parte de la propaganda electoral.
Esto de las dádivas es lo que el proyecto de Ley de Reforma Electoral lo prohibía, hasta el 5 de octubre, día en que jugó Perú con Argentina, la noche anterior la mayoría del Congreso que representan los legisladores de Fuerza Popular, modificaron el artículo 42 de la ley para flexibilizar la entrega de dádivas, algo así como que les permite hacerlo una vez. Se justifican diciendo que fue un planteamiento del Jurado Nacional de Elecciones. Así el mundo nos parece al revés. Y se interrumpe nuestro deseo de que en la campaña política prime el debate de ideas y propuestas. Y sobre todo cómo la harán realidad y no quedar en la demagogia y el engaño.
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