- Así lo dijo Maritza Córdova, quien es presidenta de la Junta de Vecinos del sector de la Plaza, que agrupa a 75 casas.


Ya no saben a quién recurrir para ser escuchados y, sobre todo, para que puedan atenderlos con sus pedidos de mejora en sus predios que están que se vienen abajo.
Y no solo eso, sino que ya no saben qué hacer para reflotar su economía puesto que la mayoría la han perdido por la demora en la construcción de la obra. Hay algunos que incluso están vendiendo sus casas, porque los prestamistas no los dejan en paz.
“Hemos ido a la gerencia de infraestructura del gobierno regional y ahí nos dijeron que presentáramos un documento con los pedidos para poder apoyarnos. Que los dejáramos trabajar y ellos nos apoyan. Los dejamos, pero no nos apoyan y ya van 4 años en esta obra que nos ha perjudicado tremendamente en nuestra economía.
La mayoría de aquí somos personas dedicadas a los pequeños negocios, no trabajamos para el Estado o empresas privadas, vivíamos de nuestros negocios, no de un sueldo. Hemos prestado dinero y todo eso se fue al agua.
Ahora nos vienen a tocar las puertas, dicen que por qué no les pagamos, que somos malos clientes, insultan a algunos, es decir estamos hasta el cuello. Muchos vecinos están vendiendo sus casas para pagar sus préstamos.
En la última visita que hizo el gobernador a la obra, hablamos con él y nos citó al gobierno regional. Fuimos y recibió a una comisión, el resto esperó afuera. También ingresó el dirigente de Bellavista, Killer Macahuachi. Al final nos dijo que no podría apoyar con la contingencia porque no había presupuesto para ello y si lo hacía se iría a la cárcel.
Nosotros le dijimos que cómo para ese evento que vino Calypso, el que se hizo en la Villa Olímpica, gastaron millones y a nosotros que estamos sufriendo mucho acá por años, no puede ayudarnos. Para nosotros todo esto es muy triste, la situación por la que estamos pasando es desesperante, estamos empobrecidos. Por la noche tenemos que dormir temprano porque esto es “la boca del lobo”.
Estamos pidiendo que nos den materiales (madera) para reforzar nuestras casas, pero nada. Las casas son hamacas, se han debilitado por la vibración de la maquinaria pesada. Y eso no piensan ellos que estamos afectados y podemos caer de un momento a otro. Las casas están horribles.
¿Por qué no nos apoyan? ¿Por qué si estamos por años sufriendo toda esta situación que nos ha llevado a quebrar en nuestros negocios? Es algo mínimo lo que pedimos. Le pedimos al gobernador que tenga ese corazón de apoyarnos y nos atienda en nuestras necesidades. Y que concluya la obra, que nos den seguridad. No tenemos ningún ingreso económico”, dice Maritza.




