- Para abrir nuevas economías legales en zonas de frontera.


El Gobierno Regional de Loreto, a través de la Dirección Regional de la Producción (DIREPRO), dio un nuevo paso en la intervención del área del CU–PUMA al presentar los resultados del trabajo de campo multisectorial realizado en zonas de frontera, donde se busca implementar actividades productivas con impacto directo en la economía local. La exposición se realizó en el marco de una mesa técnica que reunió a equipos especializados encargados de evaluar las condiciones del territorio.
La evaluación se concentró en las comunidades de Nuevo Galilea, San José de Yanayacu y Cahuide de Yanayacu, en el distrito de Ramón Castilla, donde se identificaron condiciones favorables para el desarrollo de la actividad piscícola. El análisis incluyó disponibilidad de agua, características del suelo y aspectos logísticos, elementos clave para definir la viabilidad de proyectos orientados a la producción de peces a escala local.
Durante la jornada, los equipos técnicos detallaron los resultados del diagnóstico, que permitirá orientar las siguientes decisiones de inversión pública en la zona. La información recogida establece una base concreta para diseñar intervenciones más precisas, evitando improvisaciones y priorizando recursos en espacios donde existan mayores posibilidades de éxito productivo.
La piscicultura se perfila como una alternativa frente a contextos marcados por actividades informales e ilegales, ofreciendo una opción económica que puede ser sostenida por las propias comunidades. La propuesta apunta a generar ingresos estables mediante el aprovechamiento ordenado de los recursos disponibles en el entorno amazónico.
Además del componente productivo, la intervención considera la transferencia de conocimientos a la población local, con el objetivo de asegurar que las iniciativas puedan ser gestionadas de manera autónoma. Este enfoque busca que los proyectos no dependan exclusivamente del Estado, sino que se consoliden como actividades permanentes dentro de la dinámica económica de la zona.
Con estos avances, la gestión regional posiciona la actividad piscícola como una línea de desarrollo en territorios de frontera, donde la presencia del Estado se articula con propuestas concretas de producción, orientadas a mejorar ingresos y reducir brechas económicas en comunidades históricamente postergadas.





