Hay una liberación bien interesante que se está notando en los últimos años, y es que la gente busca a través del sentir de su identidad la forma más adecuada y hasta personalizada de celebrar diversas fiestas como por ejemplo el Año Nuevo, sin regirse de patrones e imposiciones sutiles que corresponde a otros estilos de vida.
Es como un decir que se celebre como mejor les parezca teniendo en cuenta también las costumbres de la población, tal es así que una cena para esta celebración puede ofrecer preparados a base de pescado, pato, y otros tipos de carnes, con preparados locales o con adaptaciones de otras recetas.
Aunque hay costumbres propias que han estado siempre, o que vienen de influencias no muy lejanas, que se circunscriben al territorio nacional y podemos mencionar acá los populares “baños de florecimiento”, aunque acá en Loreto bien se dice que es “para botar la saladera” en todo de la vida, y así recibir un nuevo año con una limpia que hará que el año entrante sea todo bueno.
Así se van marcando las diferentes maneras de celebrar que incluye hasta la parte musical donde además de los ritmos de moda, o los clásicos de siempre, se incluyen no como relleno, más bien como la parte más vibrante de la celebración a ritmos regionales que caracterizan al carnaval amazónico, y es que el bailar en la medianoche es una forma de celebrar la llegada del nuevo año, en casi todo el mundo con optimismo y gran esperanza.
Y existen otras costumbres que generan alegría, risas, bromas, como el pasear con la maleta por toda una cuadra para dizque viajar todo el año venidero, llevar ropa interior y si es posible todo de color amarillo para atraer la buena suerte, comer doce uvas para las buenas vibras, etc. Así en medio de situaciones de complejidad social y económica, unas horas de compartir y diversión por la llegada de un nuevo año, nos lo merecemos todos. Feliz Año Nuevo 2026, estimados lectores y lectoras.





