
Es oportuno para explicar los polémicos orígenes de esa fecha y su celebración, que no solo nos sirven para reflexionar sobre la tarea del juez en un Estado de derecho, sino para explicar cómo empezó a funcionar nuestro sistema de justicia. En nuestro país, a partir del año 1971, todos los 4 de agosto se celebra el Día del Juez.
La fecha fue establecida por Decreto Ley 18918 del 3 de agosto de 1971, expedido durante el gobierno de facto del general de división EP, Juan Velasco Alvarado, y precisamente se elige en recuerdo de la fecha en que el Libertador don José de San Martín San Martín creó la Alta Cámara de Justicia (órgano llamado a sustituir a la Real Audiencia española y a los oidores, y que constituye el antecedente remoto de la actual Corte Suprema de Justicia de la República), vale decir, el 4 de agosto de 1821; fecha en que todas las cortes superiores de justicia realizan sesiones solemnes que buscan rememorar la obra de los magistrados peruanos, que contribuyen a la administración de la justicia al progreso de la cultura jurídica del país y a la emancipación social, política y económica de la república.
Empero, es un día también para resaltar la importancia que el juez en la hora actual y en un sistema democrático y social de derecho. Ya el maestro Francesco Carnelutti, sentencio que “Un ordenamiento jurídico se puede pensar sin leyes, pero no sin jueces”, y el Juez, en un estado social de derecho, es la figura central y contrapuesta a la que señalaba Montesquieu (el Juez es la boca de la ley), es un ser que razona interpretando y argumentando inspirando en los nuevos postulados del Derecho Constitucional o el Derecho Convencional, y los derechos humanos, teniendo claro que antiguamente la igualdad era frente a la ley, hoy la igualdad es frente a la realidad social, frente a la vida; y por eso mismo, tiene la obligación y deber de aplicar la ley en consonancia con los derechos y garantías proclamados por la Constitución y que no se puede negar la protección de los derechos que le son solicitados escudándose en la ausencia de normativa expresa.
Los derechos, hoy, deben ser tutelados, porque su rol le exige ser un sujeto dinámico, director, creador de derecho y garante de derechos fundamentales, mediante la interpretación de principios y valores constitucionales, respondiendo así de manera activa a la solución de los problemas jurídicos, proyectándose de esta forma el fin para el cual fue creada la figura del juez, ser la autoridad que salvaguarde los derechos de las partes en un proceso jurisdiccional.
Es cierto que existe desconfianza en la labor judicial por el justiciable, pero hay esfuerzos denodados para revertirla por jueces y tribunales del país, quienes tienen en sus manos la recuperación de la fe y la confianza de la ciudadanía en la importante labor que deben cumplir en el desarrollo y promoción de los nuevos valores sociales y políticos de este nuevo Estado.
Ese desafío sólo podrá tener éxito, en la medida que jueces y tribunales asuman su nuevo rol y su nueva responsabilidad, que son los primeros y principales protectores de los derechos fundamentales olvidándose de su antiguo papel, de simples y mecánicos aplicadores de la ley. Feliz día señores jueces y juezas.





