- La crisis del Puesto de Vigilancia Fronterizo “Tierra Amarilla”.


El Puesto de Vigilancia Fronterizo (PVF) “Tierra Amarilla”, ubicado en la frontera con Colombia, enfrenta una crisis alarmante debido a la falta de condiciones adecuadas para su operatividad. La infraestructura en estado ruinoso, la carencia de equipos de comunicación, el armamento obsoleto e inservible, y la ausencia total de medios de transporte comprometen gravemente la seguridad y eficiencia de los agentes destacados en esta zona estratégica.
Mientras los efectivos policiales en “Tierra Amarilla” trabajan en condiciones de extrema precariedad, los altos mandos de la Policía Nacional del Perú continúan bajo la lupa por investigaciones y sentencias relacionadas con presuntos actos de corrupción. Esta situación genera una interrogante fundamental: ¿existe equidad en la distribución de recursos dentro de la institución?

Las instalaciones de los altos mandos, como las oficinas del Comandante General, el Jefe de Estado Mayor, el Inspector General y el jefe de la región policial Loreto, cuentan con infraestructura y equipamiento adecuados, lo que contrasta con la realidad de los puestos de vigilancia en las zonas de frontera. Esta disparidad evidencia una falta de congruencia en la asignación de recursos y una falla sistémica en la gestión institucional.
La precariedad en “Tierra Amarilla” no solo afecta la moral de los agentes, sino que también debilita la capacidad del Estado para ejercer soberanía y control en sus fronteras. Ante esta situación, es imperativo que se realice una auditoría detallada sobre la distribución del presupuesto de la PNP y se priorice la mejora de los puestos de vigilancia fronterizos.
Se requiere una política de transparencia y rendición de cuentas para garantizar que los fondos destinados a la seguridad nacional se utilicen de manera eficiente. La seguridad del país no puede depender de agentes que trabajan sin las herramientas mínimas necesarias para desempeñar su labor.
El caso del PVF “Tierra Amarilla” es un reflejo de un problema estructural que debe ser atendido con urgencia. La seguridad en las fronteras es una prioridad nacional y debe ser tratada como tal, asegurando condiciones dignas para quienes tienen la misión de protegerlas.
(C. Ampuero)