*Expresó el encargado del Vicariato quien Confirmó a 45 jóvenes en la parroquia San Martín.
Ayer en los ambientes de la mencionada parroquia, hubo una ceremonia inolvidable tanto para los jóvenes que Confirmaron su fe en Cristo, como para los padrinos, madrinas, familiares y la comunidad asistente a ver el desarrollo del sagrado acto religioso.
La responsable de la catequesis expresó qué en su opinión, todos los jóvenes que esa mañana recibían la Confirmación y Comunión; ya estaban debidamente preparados para recibir dicho sacramento. Los jóvenes también respondieron al padre que reemplazó al Vicario Miguel Ángel, que sí estaban totalmente preparados.
“Recibir el Sacramento de la Confirmación no es un requisito más para el cristiano, no es una etapa que estamos culminando; es el comienzo de un nuevo compromiso que ustedes desde ahora lo van a asumir.
No porque los catequistas los han preparado, sino que ustedes libremente, voluntariamente van a asumir ese compromiso de vida. Recibir la fuerza del Espíritu Santo con sus dones. Sí, ustedes desde ahora están llamados a ser testigos de Cristo en medio de la sociedad, de su familia, de sus trabajos, eso es algo maravilloso.
Todos debemos hablar el mismo idioma. ¿Cuál es el mismo idioma, la misma lengua? La lengua del amor. Entendernos todos, comprendernos. Ya son adultos en la fe, están llamados a hablar en el mismo idioma, la misma lengua del amor. El idioma de la unidad, de la misericordia, de la solidaridad, la fraternidad, la paz.
Ahora son testigos de Cristo, soldados valientes y están llamados a ser que se informe de la luz de Cristo donde se encuentren. Son luz de Cristo en medio de la oscuridad, de la tensión que hoy más que nunca necesita esta sociedad, el mundo. Sean testigos del amor de Dios, de la luz que es Cristo, inclusive en las dificultades”, refirió el Padre.
Por su parte, el Padre Raymundo, recordó los tres sacramentos a desarrollar en la ceremonia de la confirmación a fin de renovar las promesas bautismales.
“Uno es la luz, el otro la imposición de manos que es un hecho bíblico y finalmente la unción del aceite”, dijo. Luego hizo reír a los presentes diciendo: “Después del momento más sagrado que pasan por el Vicario, vienen donde mí y ahí yo les doy un “lapo”. Agregando que con ese acto se les quiere decir que son adultos en la fe y que tienen que reaccionar. Finalmente, el padrino o madrina, imponían una cruz a sus ahijados, dándoles un consejo.
Sin duda un hecho inolvidable en cada uno de los 45 jóvenes que recibieron la Confirmación de sus promesas bautismales. Así también para cada uno de los presentes en la ceremonia que fue preparada con todos los detalles religiosos por los catequistas y voluntarios de la parroquia San Martín.





