Varias décadas de conversaciones entre los indígenas y los gobiernos de turno. Las más intensas han sido en los últimos 8 años con las luchas, diálogos, firmas de actas, otra vez reclamos, protestas, y nueva reunión con actualización de acta, en fin. Un círculo que se tornó vicioso y que al no llevar a soluciones concretas hizo que estallara nuevamente la protesta por los ríos del circuito petrolero.
Por lo que hemos visto en las imágenes captadas por equipos celulares y los reportes telefónicos, el enfrentamiento prácticamente entre hermanos, por un reclamo justo hacia el gobierno central, no tiene lógica, pero pareciera ser la única forma de llamar la atención de las autoridades del Ejecutivo.
El gran mediador han sido las autoridades de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), pero han sido en realidad la “gran mecedora” del proceso de diálogo alargando siempre el debate y retrasando las acciones concretas por la falta de una real voluntad política para resolver el financiamiento, primero de las obras básicas de saneamiento, energía eléctrica, agua potable, salud y educativas, y luego replantear el futuro de los pueblos indígenas proyectados a 30 años.
Y como diría un exdirigente popular, “el antalginazo” o el calmante siempre fue la mejor arma de la PCM para seguir incumpliendo con las varias actas de compromiso firmadas.
Y como bien retrata el economista Roger Grández Ríos en una de sus últimas publicaciones “Hoy al Estado le están saliendo múltiples frentes de batalla y ya no tiene el poder ni el control de su propio territorio en el circuito petrolero. Un nuevo mapa de poder de las más de 70 federaciones indígenas que dominan el territorio y tienen, en apariencia, el control de la vía y el acceso.
Le están cuadrando al gobierno por su incapacidad y su súbita inmovilidad de no permitir el dialogo certero y efectivo, cumpliendo los compromisos asumidos y que por su propia iniciativa deberían avanzar y seguir su propio camino.
Hoy federaciones indígenas están tomando el poder y control del territorio, y cada uno de ellos juega su propio interés y sacar ventaja de las circunstancias, en un momento en que el gobierno quiere pacificar la zona implementando de mala manera su propio Plan de Cierre de Brechas (PCB/PCM) que solamente incorpora el principio de servicio, para legitimar su pequeña visión de la realidad de la zona indígena que ellos mismos construyeron. Un mapa de poder bastante peligroso.
Cada quien quiere sacar ventaja de su propia lucha con múltiples demandas imposible de cumplir en el corto plazo…como también es imposible llegar a un acuerdo con cada federación agrupados o no”. Una nueva etapa tensa que ojalá no se extienda.
Desborde del reclamo
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