- Expresó el conocido psicólogo Carlos Paz, en torno a la cantidad de personas afectadas que se observa por las calles.
Hace muchos años, a la entrada de Santo Tomás, existía una especie de albergue conocido como la “granja psiquiatra”, donde estaban recluidas las personas que vieron alterarse su mente y, por lo tanto, habían cometido una serie de acciones que ponían en riesgo la vida de otras personas.
La desactivaron porque había muchas irregularidades, desde pérdida de alimentos, hasta maltratos físicos, relaciones sexuales entre los pacientes etc. A algunos los tenían caminando con cadenas, como en la época de la esclavitud. Lo que, desde todo ángulo, era inaceptable.
Al desactivarse, se empezaron a crear casas de protección que desde hace años no pasan de 3 o cuatro, siendo que por la ciudad y en las mismas casas particulares, hay personas afectadas mentalmente de manera crítica. Algo se tiene que hacer para que ese panorama lleno de penumbras, de sombras andantes por las calles, cambie.
Ayer se pudo entrevistar al reconocido psicólogo Carlos Paz, quien conoce la problemática desde hace años, por lo que sugiere que se deben impulsar más casas de protección para las mentes afectadas y que necesitan de un tratamiento exclusivo. Las autoridades no pueden dejar de lado un tema tan vital en el desarrollo del ser humano.
“Existen casas de protección al paciente con afectación mental, pero en un número reducido, quizá hasta haya hacinamiento. Y eso da la idea de que no se cumple con las funciones que se deberían dar para una óptima y adecuada rehabilitación.
Es importante tratar el tema porque es muy sensible, lo vemos todos los días en las calles. Hay normas y marcos que hay que respetar, pero por lo menos debe haber otras iniciativas para muy aparte de las 3 o 4 casas hogares de protección que existen, tener otras más.
También hay que trabajar con las familias, informar, sensibilizarlas para que asuman un compromiso disciplinado en la aplicación de los medicamentos. Que se comprometan con la problemática de su familia.
Pero también, a la par, debe haber una respuesta del Estado a fin que se puedan abrir más casas hogares de protección para las personas afectadas, no se puede estar descuidando así este tema vital, de urgencia para la existencia del ser humano” ilustró el profesional.
¿Y definitivamente que la infección covid también ha afectado el estado emocional de la población mundial?
-Sí. Aparte de las secuelas físicas, ha habido consecuencias psicológicas y psiquiátricas como la angustia, ansiedad, depresión. Hay duelos pendientes que las personas aún no han trabajado de la mejor manera.
Los latinos somos afectuosos, acostumbrados a ritos. Participar de un sepelio para dar cristiana sepultura a nuestros seres queridos, cosa que no fue permitido en la primera ola y que ha dejado un dolor, un trauma en muchas de las personas sensibles.
Personas que pueden estar afectadas y podrían estar viviendo una vía crucis emocional dentro del hogar.





