- Casos como el de la municipalidad de Pastaza, que ejecutó apenas el 2% y hoy se encuentra en estado de emergencia, evidencian problemas de planificación y gestión.
Las lluvias registradas en Loreto durante enero han elevado el nivel de los principales ríos amazónicos y están generando riesgos directos para la vida y el desarrollo de la población.
Hasta el momento, se reportan al menos 65 viviendas destruidas y 110 personas damnificadas en comunidades como Tiruntán, Santa Ana y Cunshamay. A esta emergencia se suma un riesgo latente de mayor alcance.
De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), cerca de 760 centros poblados podrían verse afectados por inundaciones. Este escenario compromete a más de 116 mil personas, 121 establecimientos de salud y más de mil instituciones educativas en la región.
“Este escenario profundiza la vulnerabilidad de familias de bajos recursos que habitan zonas expuestas, en viviendas precarias y con acceso limitado a infraestructura básica. En Loreto, el 43% de la población vive en situación de pobreza y un 37% se encuentra en riesgo de caer en ella frente a un evento adverso, como un fenómeno natural”, señaló Franco Saito, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
La situación se manifiesta con fuerza en las zonas ribereñas. En la capital regional se han registrado calles anegadas, dificultades en el tránsito y la inundación de playas naturales y zonas de menor altitud. Además, pobladores han iniciado procesos de evacuación ante el colapso progresivo de las orillas del río.
Este escenario ha obligado a decenas de familias a desmontar sus viviendas de madera para rescatar materiales y reducir las pérdidas económicas, en medio de la saturación de los suelos y la erosión fluvial. “Las lluvias están alterando la vida cotidiana de miles de familias que han perdido viviendas, ingresos y condiciones mínimas de seguridad.
Esta situación golpea, por ejemplo, a quienes viven del comercio, una actividad que requiere el desplazamiento diario de personas hacia zonas que hoy se encuentran expuestas a riesgos. A ello se suma el impacto sobre el turismo, con cancelaciones de vuelos y menor llegada de visitantes, lo que reduce ingresos y empleo local.
Cuando una familia pierde su casa o su fuente de trabajo por un evento climático, el impacto no es momentáneo, sino que compromete su capacidad de recuperación económica”, advirtió el economista. Frente a este escenario, la capacidad de respuesta depende en gran medida del uso oportuno de los recursos públicos.
En 2025, Loreto dispuso de más de S/17 millones para reducir la vulnerabilidad y atender emergencias por desastres. El Gobierno Regional ejecutó la totalidad de su presupuesto, pero las municipalidades solo alcanzaron una ejecución del 70%. Casos como el de la municipalidad de Pastaza, que ejecutó apenas el 2% y hoy se encuentra en estado de emergencia, evidencian problemas de planificación y gestión.
Para evitar que estas situaciones se repitan, resulta necesario fortalecer la prevención y la planificación territorial antes de que ocurran las emergencias.





