- CRUDA REALIDAD

En la comunidad Bellavista Callarú, ubicada cerca de la localidad de Santa Rosa – frontera con Brasil y Colombia – en el distrito de Yavarí, provincia de Ramón Castilla, se presume que el coronavirus llegó cuando la población salió a cobrar los programas Pensión 65 y Juntos, sin embargo la enfermedad avanza y el personal de salud se siente impotente en poder hacer su labor.
“Ya hay pacientes enfermos, tuve que priorizar las pruebas para ir a constatar la enfermedad, para poder notificar”, señala Omar Montes, obstetra de la Institución Prestadora de Servicios de Salud (IPRESS) I – I Bellavista Callarú. Montes denuncia haber recibido solo 11 pruebas rápidas, las cuales debía usar en 4 comunidades, cuyos promotores de salud habían dado aviso de personas con sintomatología del COVID-19.
Omar Montes y Gary Valiente, técnico de laboratorio, protegidos con trajes de bioseguridad donados por la municipalidad de Leticia se trasladan hacia las comunidades gracias a una embarcación y con el apoyo de un motorista que les facilitó la organización Rainforest Perú.
“No tenemos un motor, tenemos una chalupa sin motor. No tenemos ningún apoyo de ninguna autoridad, ni de la provincia de Ramón Castilla ni del distrito de Yavarí, mucho menos de parte de la Dirección Regional de Salud (Diresa)”, señala Montes.
“La población en el bajo amazonas están en una situación catastrófica, porque hay bastantes pacientes mal a los que no se les pudo hacer pruebas porque no hay. Tampoco tenemos medicinas. Hemos llevado pocas, de las que teníamos acá, para poder dar al promotor y al apu”, explica el obstetra.
El IPRESS I – I Bellavista Callarú, con solo 3 profesionales de salud, es el único centro disponible para las comunidades de Nueva Jerusalén de Erené, Buen Jardín de Callarú, Buen paraíso de Erené y Bellavista Callarú, por lo que debe atender a más de 2 mil 800 personas. Sin embargo, según denuncia Montes, no hay medicinas y les habrían dicho que recién el miércoles llegarán. Esto, luego de semanas insistiendo por medicinas, pues Montes incluso habría realizado dos pedidos oficiales, uno el 27 de abril y otro el 04 de mayo a la Diresa.
“Tenemos 7 muertes de hermanos ticunas. Y tenemos más de 70 casos sospechosos aquí, por la sintomatología”, señala angustiado Omar Montes y agrega que la situación es realmente preocupante y le genera mucha tristeza e impotencia que pese a ser personal de salud no pueda brindar más ayuda.
“Es muy lamentable, solo nos queda esperar que fallezcan en sus casas y que su familia los entierre. Es muy duro, pero esa es la realidad de lo que se está viviendo por esa zona rural de las comunidades indígenas aquí en Bellavista, Callarú en la provincia de Ramón Castilla”.





