Cuando el hombre ataca a la naturaleza, solo puede esperar, más tarde que temprano, que la naturaleza le devolverá, con creces, el agravio. Uno, en ese sentido, no puede ir en contra de lo establecido. Tanto daño le ha hecho la gente al planeta, que éste, en algún momento tenía que tomar la revancha, como lo está haciendo.
Nuestra región, año a año, sufre las inclemencias de este clima cambiante, trastocado, desde hace algunos años, cuando se comenzó a hablar sobre el fenómeno del calentamiento global. Y todos los años, el cinturón de Iquitos sufre las consecuencias de la creciente del río, haciendo recurrentes los problemas de sus habitantes a los que las autoridades socorren, interesadamente.
Eso se da en el panorama general. Lo que nos ocupa hoy, son los problemas que el aumento del nivel del río ha acarreado a las empresas dedicadas al turismo, uno de los sectores más productivos. Según los entendidos, promotores turísticos, las pérdidas están bordeando los dos millones de soles.
Un mal momento, totalmente desagradable e incómodo, teniendo en cuenta que cada una de las empresas de turismo con albergues instalados en diferentes partes de la región tienen que cerrar su atención y por consiguiente sus servicios, forzados por las aguas que han invadido las instalaciones de sus bungalows y otros.
Muchas de ellas han tenido que re programar sus compromisos con turistas extranjeros que con meses de anticipación han hecho sus reservas con tal o cual empresa para venir a visitar nuestra selva. Esas son las primeras pérdidas. Irrecuperables por cierto. A ello se suman los compromisos de pagar sueldos a personal que no trabaja, que no produce.
Pero ante todo, está la responsabilidad con los visitantes, a quienes no se les debe exponer a peligros, por lo que en resguardo de su prestigio, las empresas de turismo de Loreto han optado por cancelar sus servicios hasta que las condiciones lo permitan. Lo contrario sería una estafa. Hasta nuevo aviso turismo, estamos en emergencia.




