-El producto era elaborado en pésimas condiciones de salubridad y el local no contaba con licencia municipal
Ayer cerca de las 8:15 de la noche, personal de la sub gerencia de fiscalización tributaria de la municipalidad de Belén, efectivos policiales de la Comisaría 9 de Octubre y personal del serenazgo, intervinieron un local que funcionaba como fábrica clandestina de fideos que no contaba con las condiciones de salubridad del caso, ni tenía licencia de funcionamiento, ni permiso municipal, el ilícito negocio se encontraba ubicado en la calle Grau Nº 1933 en el distrito de Belén.
En el lugar encontraron excremento de gatos y objetos que eran manipulados de manera antihigiénica. Los fideos eran distribuidos a varios chifas y mercados de la ciudad y eran de propiedad del ciudadano chino Chio Yeng.
Los vecinos del lugar se mostraron sorprendidos por la gran cantidad de efectivos policiales y agentes del serenazgo que llegaron hasta el local para garantizar el éxito del operativo, una vez en el lugar, el sub gerente de fiscalización, Luis Guerrero, pidió permiso al propietario del negocio para verificar in situ, las denuncias que habían llegado hasta su despacho sobre la elaboración de estos fideos en precarias condiciones. Una vez dentro, encontraron una caja conteniendo arena y dentro de él, gran cantidad de excremento de gato que estaban solo a unos centímetros donde se elabora el producto, luego se dieron con la sorpresa que los fideos eran puestos en baldes y bandejas sucios para luego llevarlos a un caldero que no reunía la condición del caso para que funcione, debido a que se encontraba en un lugar no muy seguro y propenso a provocar en cualquier momento un incendio. Finalmente, los funcionarios clausuraron el local hasta que el dueño de la fábrica clandestina regularice toda la documentación del caso. Cabe indicar que este local tenía como fachada una vivienda cualquiera y nada hacía presagiar de los fideos que se elaboraban allí, que luego eran puestos en bolsas de plástico transparente para después ser llevados a chifas y mercados de la ciudad, haciéndoles pasar como fideos importados. Al final el local fue clausurado ya que atentaba contra la salud pública. (C. Ampuero)






