“Los recientes datos del mercado laboral del empleo formal e informal, elaborados y presentados por el INEI (junio, 2023), nos acercan a una realidad propia de nuestra naturaleza económica: la informalidad del mercado laboral, generada por la aplicación de un diseño de política económica orientada a impulsar una estructura productiva escasamente diversificado que se complementa con una masa laboral (oferta) que no responde a las potencialidades del territorio”.
Una nueva entrega del economista e investigador loretano Roger Grández, nos da luces respecto a una realidad laboral poco analizada. “Sin una visión clara sobre el futuro del territorio, la calamidad llega por sí sola”.
“A nivel de Loreto, la población laboral en situación de informal representa el 84 por ciento con un valor aproximado de 598 mil personas que no tienen una corriente de ingresos seguros, no cuentan con ningún aporte a un fondo de seguro personal, no tienen acceso a créditos en el sistema financiero formal, carecen de vivienda, y es un grupo enorme que se encuentra en la franja de vulnerabilidad, donde Loreto ocupa el primer lugar en el índice compuesto de vulnerabilidad de las personas (Ceplan 2022).
En suelo rural, la situación es más compleja, el 100 por ciento se encuentra desarrollando actividades económicas en el marco de la informalidad, a excepción de pequeños grupos de personas que trabajan en algún albergue turístico, en faenas agrícolas de monocultivos y en la actividad petrolera con contratos temporales.
Estas actividades económicas, como la agricultura, caza y pesca dominan la economía rural y todas ellas son de subsistencia, y cuanto más lejos se encuentra su chacra al mercado, las relaciones de intercambio se vuelven rígidas en el balance de ingresos, configurándose desigualdades y disparidades territoriales, que es bastante difícil de resolver.
El registro censal de 1981 muestra ya una tendencia de desocupación o expulsión de poblaciones del espacio rural, agobiada, entre otros factores, por un estado que no llega en su oportunidad ni en su calidad, que en algún momento le denominaron índice de densidad del estado (IDE), hoy conocido como índice de capacidad para la entrega de servicios públicos (ICE) elaborado por el Ceplan, donde Loreto mantienen un bajo nivel de atención (cerca de la mitad del promedio nacional), compitiendo con Ucayali.
Estas consideraciones, al que se combinan la falta de una política definida de incentivos para la promoción de jóvenes con talentos productivos, están permitiendo que el campo ahora y más adelante, prevalezcan actividades ilícitas, informales y delictivas, como es el caso de la economía de la coca (en Comentarios de Prospectiva 216-2023) y el enraizamiento de la minería aurífera que florece en todo nuestro territorio, y en la cabecera del Nanay se puede explotar fácilmente 657 kilos/año (cálculos bastantes moderados) con un valor comercial de S/145 millones”. Falta logística para acabar con estas actividades ilegales, informales y delictivas, que afectan gravemente nuestra economía legal. Todavía no es tarde.
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