Una nota aparecida ayer en este órgano periodístico, sobre el cableado de teléfono y electricidad en el mercado de Belén, nos da pie para llamar la atención a la empresa generadora de electricidad y a la operadoras telefónicas para que pongan sobre el tapete, el problema del cableado en toda la ciudad, que es un verdadero caos y un problema agudo, que en algún momento va a ocasionar una tragedia.
La gran cantidad de cables que cuelgan de los postes a lo largo y ancho de la ciudad, no solo pueden ocasionar incendios por corto circuito, sino también, causar pérdidas de vidas.
Los cables aéreos eléctricos y telefónicos están sobre nuestras cabezas que en un instante pueden estar envolviendo a una persona con su carga letal. El problema no solo es en zonas de gran densidad de puestos de venta, vendedores y transeúntes, sino en toda la ciudad.
A esto, hay que agregar que hay muchísima gente que hace un mal uso de la electricidad, ya que se conecta a la red mediante cables y conectores no aptos para resistir una carga de cinco conexiones, por decir un ejemplo, lo que produce un recalentamiento en la instalación, produciendo un corto circuito y luego un incendio.
Cables de alta tensión se confunden con otros y con los telefónicos, los que se sacuden en un vaivén peligroso cuando hay vientos fuertes y lluvias intensas, lo que de cualquier forma es altamente peligroso por los miles de voltios que conducen.
El cableado subterráneo es la única solución, pero, cuando alguna autoridad así lo decida, algún día, supondría volver a romper las calles con las consiguientes molestias para el vecindario, que ya sabe cómo son estas obras.





