Cuando empezó la pandemia y más explícitamente la cuarentena en nuestro país, se dijo que esta situación de mutua autoprotección iba a sacar lo mejor de nosotros como seres humanos.
Esta condición humana se comentaba que iba a aflorar en todos los lugares donde el Covid-19 ingresara, pero, la verdad que nos quedamos con las ganas de ver estas conductas íntegras de solidaridad y nobles sentimientos masivos.
Si bien se han dado muchas muestras de apoyo, de ayuda a los más necesitados, de colaboración mutua, vale decir de solidaridad; también hemos visto las actitudes más perversas que hubieras podido imaginar.
Hasta se podría decir que fueron sacadas de una película de terror, donde la realidad se confundía con la ficción, nada de eso, era real y cruel. Estaban por ahí los comercializadores de medicinas a precios altamente escandalosos, el oxígeno, y tantos indicios de corrupción en torno a las adquisiciones relacionadas a la lucha contra el virus.
Y cuando parecía que ya habíamos visto todo, en el escenario nacional apareció quienes, aprovechándose de su poder temporal y político, decidieron privilegiarse haciendo que se les aplique la vacuna contra el Covid-19, de forma escondida, amañada, hasta dolosa e inmoral.
Y cuando la investigación sobre este espinoso e indignante tema sigue su curso, y parecía que la lección del error cometida por los políticos y autoridades de rango nacional, se había asimilado en el sentido de no caer en este tipo de actitudes, se destapa una versión iquiteña.
Sucedió en esta ciudad capital de la región y que no se manche el nombre de la región pretendiendo decir que Iquitos es todo Loreto. Ocurrió con gente de Iquitos, con ciertos personajes más preparados, más centrados en discernir las acciones buenas y malas, por decirlo y contraponerlo de alguna forma.
Es cierto que todos queremos protegernos, pero se ha establecido prioridades y se deben respetar, y no caer en el error de aprovecharse del cargo o del poder actual. Una decepción más del pueblo y la afirmación de que el poder “marea” y la certeza que no sabemos todavía lo que es el espíritu de la democracia como forma de gobierno, sin aprovechamientos de ningún tipo, y el pueblo sigue siendo el oprimido por quienes alardean defenderlo.
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