- Ing. Roger Wilder Beuzeville Zumaeta, también regidor de Maynas en dos periodos.
Con los ojos rojos por el llanto, James Beuzeville Zumaeta, aún no puede creer que su querido hermano Roger, se haya ido para siempre. Trata de sobreponerse, aunque tenga el corazón hecho trizas o en hilachas, para recordar algunos pasajes junto a Roger. Lo recuerda siempre como un profesional de perfil bajo, que no gustaba hacer alarde de los cargos que ostentaba.
Roger en vida tuvo 3 hijos. Todos profesionales, ayer estuvieron dándole el último adiós. Roger logró ser ingeniero agrónomo y James, concluyó ciencias biológicas. Nacieron en Iberia río Tapiche, provincia de Requena. Su mamá Rosita Zumaeta, quien falleciera el pasado 1 de enero del año 2022; fue tenaz, esforzada y clara en el objetivo de que sus hijos cuenten con una profesión. Se trasladó de Requena a Iquitos.
Se alojaron en una casa muy humilde por la calle Bermúdez. Ambos hermanos estudiaron primaria en el centro ubicado por la Av. Grau, con el Prof. Mori Rosales. “Mi madre nos decía qué ante cualquier circunstancia, uno tenía que sobreponerse, siempre y eso caló profundamente en ambos” dice James.
Recuerda que Roger, desde siempre tuvo una salud no muy fuerte, sufría de bronquios. “Cuando estaba en el último año en el IIAP, le dio una especie de derrame cerebral mínimo. Luego vino el covid y le dio, hicimos hasta lo imposible y logramos salvarlo. Se sobrepuso al terrible virus. Un día hizo un mal movimiento y se cayó, se rompió cadera, luego le colocaron una placa de titanio.
Finalmente tuvo neumonía, se complica por las secuelas del coronavirus. Se mejoró y le dieron de alta. Cuando está en recuperación aparece un problema debido a que se detectó un tumor en la boca del estómago. Ya no había forma de operarlo, le hicieron un bypass. Él no pudo sobreponerse y la muerte le ganó” dice Beuzeville.
También contó otros pasajes de la vida de ambos, donde la figura maternal de doña Rosita, era mayúscula. Una mujer humilde que los criaba con las costuras que hacía para las damas de la alta sociedad de Iquitos. Todas las recomendaban para hacer sus trajes de moda. Así los dos hijos acabaron sus estudios primarios, secundarios y universitarios en la UNAP.
“Mi madre no fue una mujer de rencor, siempre nos hablaba de nuestro padre, no hablaba mal a pesar que se había separado de casa. Nos decía que él no tenía posibilidades para aportar, para apoyar. Y al final para la graduación nos puso una condición, que vayamos a Santo Tomás, donde nuestro padre tenía una chacra y lo llevemos a la graduación.
Así se hizo. Y muchos saludaban a mi padre y lo felicitaban por los logros de los hijos. Mi madre sabía cómo eran las cosas, la realidad, pero nunca dijo nada. Nunca se jactaba o alardeó del logro inmenso que ella tuvo para con nosotros y no nos hablaba mal de nuestro padre. Ella fue quien nos enseñó a sobreponernos ante cualquier adversidad” narra James.
Reconoció grandemente la fortaleza de Rocío, esposa de Roger, quien se entregó completamente a atender a su hermano en los momentos que más lo necesitaba. Quienes conocemos a Rocío, creemos que no solo en los momentos que más la necesitaba, sino en todos los momentos de la vida que recorrieron juntos. Descanse en paz don Roger Beuzeville Zumaeta.





