-Tres sujetos amenazaron a cajera y se llevaron más de 2 mil soles producto de la venta del día
Aun no salíamos del asombro por la muerte de Pedro Pablo Vargas Vela a manos de sicarios, cuando el día de ayer nuevamente se registró un asalto con arma de fuego en la zona de Cardozo, distrito de Belén.
El reloj marcaba las 8 de la noche, cuando tres sujetos, según testigos, a bordo de una motocicleta de color rojo modelo Bross, se bajaron en las esquinas de Unión con América, empuñaron la pistola y con disparos al aire asaltaron la tienda comercial «Ingrid» y se llevaron 2 mil 800 soles de dinero en efectivo, producto de la venta del día.
Los delincuentes que tenían capuchas y el rostro descubierto, causaron pánico entre los vecinos de la zona, quienes salieron de sus viviendas luego de escuchar los disparos y ver lo que había sucedido.
Hasta el lugar llegó personal policial de criminalística de la Comisaría 9 de Octubre así como agentes de radio patrulla y serenos de San Juan para constatar los hechos; en la escena del asalto la policía encontró un proyectil de bala de 9 milímetros percutido por una pistola de largo alcance.
Al parecer, los delincuentes ya tenían en la mira a este negocio, debido a que sabían la hora en que cerraban y cuando no había mucha gente. Según un trabajador de la bodega, contó que los asaltantes llegaron con la intención de matarlos «yo me escapé de un balazo que rozó mi cuerpo, gracias a Dios estoy vivo, ellos entraron de forma prepotente apuntando con el arma y cuando los vecinos quisieron retenerlos, uno de ellos hizo un disparo al aire y luego apuntó hacia el cuerpo, felizmente no hirió a nadie», sostuvo el comerciante
Los delincuentes encañonaron a la cajera del negocio, Beatriz Mendoza Valles (37), cogieron el dinero que había en las tres gavetas de la mesa, para luego huir por rumbo desconocido, dejando solo monedas de 10 céntimos y un guante de color negro que tomó como evidencia la policía. Cabe indicar que el disco duro de la cámara de vigilancia de la bodega no estaba en funcionamiento hace más de un año por lo que no grabó las evidencias del asalto.
Finalmente los dueños de la tienda no denunciaron el hecho por razón alguna; sin embargo, esto es un precedente más de la inseguridad que reina en la ciudad y que los delincuentes están haciendo de las suyas no solo por las zonas céntricas, sino también por asentamientos humanos y pueblos jóvenes, mientras que las autoridades están viendo desde sus escritorios lo que el hampa va avanzando a pasos agigantados en la tierra que un día dejó de ser una de las más tranquilas ciudades del país. (C. Ampuero)





