– Convocado por la Asociación Cultural Estamos en la calle

Es hora de hacer levantar nuestra voz y exigir ser escuchados. Para el jueves 20 de febrero, la Asociación Cultural Estamos en la calle, viene convocando a una jornada social – cultural con el objetivo de generar una sensibilización a todas las personas que vivimos en la ciudad de Iquitos, sobre los diversos problemas que nos aquejan como sociedad, como es el caso de la inseguridad, la desidia presente en los jóvenes, autoridades, el problema del alcantarillado, la falta de educación, el pésimo servicio de salud, asesinatos por sicariato, entre otros.
Un canto más allá:
Sientes la respiración del laberinto? como una bestia que parece quieta pero no lo está, así está la impunidad, la incapacidad, la inoperancia… al acecho. Una vez más la televisión y los periódicos vociferan coágulos de sangre de gente muerta por sicarios y jóvenes asaltantes, ¿acaso serán extranjeros, que por la inoperancia de nuestros gobernantes, entran y salen de nuestras fronteras históricamente olvidadas y desguarnecidas? esas fronteras que tanto dicen cuidar, donde las banderas se pudren patrióticamente, y los sueños de nuestros pobres soldados y jóvenes indígenas se desangran por nada, por una patria sin esperanzas, generando guerras de intereses creados por empresarios y políticos, que sólo les interesa ganar dinero para luego vender nuestro patrimonio al mejor postor (aunque éste sea el peor).
O serán acaso una horda de jóvenes quinceañeros, a quien la sociedad los corrompió y excluyó de las metas que exigía, para después juzgarlos y marginarlos. Estamos creando una fábrica de delincuentes.
Tal vez sea por el tipo de sociedad que les estamos entregando, y la que aceptamos en el día a día, este mundo que se ha convertido en un mercado mediocre donde todos tienen precio, donde la gente está enferma de conformismo, indiferencia y dejadez, males que destruyen la imaginación del pueblo y no permiten otras formas de entender la vida, reduciéndonos a un plano sedentario y de pérdida de memoria, vemos cómo nos roban con obras que no son prioritarias, como un alcantarillado fraudulento, mientras miles de niños de la ribera mueren con pelagra. Buscamos una absurda tranquilidad que no existirá jamás si no nos levantamos. Hablamos de enumerar en estadísticas los diversos problemas.
Antes éramos una ciudad alegre, hoy somos una ciudad ensombrecida por el crimen y la delincuencia, antes éramos gente alegre, hoy somos una turba de juergueros empedernidos, antes éramos solidarios, hoy somos una jauría de autómatas indiferentes, antes éramos milenarios, ahora somos un remedo, antes éramos combativos e incendiarios, hoy somos un cúmulo de alienados adictos a la televisión basura, somos el reflejo de nuestras políticas, el reflejo de un país gobernado por mediocres, corruptos improvisados sedientos de poder, digitados por las economías occidentales neoliberales a quienes solo les interesa ganar dinero aunque tengan que destruir el planeta, es hora de sacudirnos el polvo de la inercia, porque no somos zombies caminando entre basura por una pésima gestión, ni gallinazos que se nutren de esa carroña, somos personas que aspiramos a una convivencia en armonía y diversidad.
Mientras las autoridades solo demuestran inacción e incapacidad ante los diversos problemas mencionados, pues no quieren y no pueden resolver, reina la desidia y los oscuros intereses económicos. Por lo cual creemos impostergable el deber de expresarnos libremente sin esperar a ser convocados, ante la realidad presente sin contemplaciones, porque es evidente que existe inconformidad en las personas, en los barrios, en los pueblos, y la necesidad de manifestar una conciencia viva, de hombres y mujeres que asumimos una posición distinta… Es hora de alzar la voz y hacernos respetar ante los problemas que nos aquejan directamente, nuestra historia tiene cantidad de ejemplos, Fernando Lores, Rosa Panduro, 24 de Octubre del 98, Corina Coral, Hildebrando Tejero, Bagua 2009, la revolución Guillermo Cervantes, Alfredo Vargas Guerra, hay necesidad de cambiar y alterar el destino de nuestras vidas.





