En su reciente visita al país del Orinoco, el presidente del Perú, Ollanta Humala, ha suscrito una alianza para que Petroperú opere en la faja petrolífera del río emblemático de los llaneros.
Esto ha traído de inmediato, el rechazo de Alfonso García Miró, presidente encargado de la Confiep, institución de los grandes empresarios de nuestro país, expresando que desconoce quién ha autorizado invertir el dinero de los peruanos en una aventura de altísimo riesgo como es el negocio del petróleo, añadiendo que eso debería ser reto para el sector privado y que eso de ser socios estratégicos no pasaba de ser una engañifa.
Quien le sale al frente al representante de los empresarios es el presidente de Perú Petro, quien asegura que los conocimientos de los venezolanos en el manejo de petróleo pesado va a ser de gran utilidad para la empresa petrolera peruana.
Sea como sea, suscribir un acuerdo internacional, creemos debería pasar por el tamiz de las opiniones de los señores representantes del Congreso de la República, que es donde la labor fiscalizadora que tienen debería ponerse a prueba, dejando en claro que no están pintados en la pared ni tampoco para solapar aires de suficiencia del primer mandatario de la Nación.
Hay que recordar que en materia de petróleo, lo único que cuenta son los precios, como lo hacen los países afiliados a la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) creada a iniciativa de Venezuela en 1,960, teniendo como socios a los árabes, que de acuerdo a sus intereses económicos mantienen, bajan o suben el precio del hidrocarburo más preciado del mundo. Ahí, las ideologías, ni las simpatías personales ni políticas no cuentan, para nada. Sólo el dinero. ¿Con quién nos hemos aliado, presidente Humala? .





