Han pasado veinticuatro años de la desaparición física de Orlando Casanova Heller; sin embargo, su presencia en el espectro cultural amazónico, hoy en día, se torna trascendental. Su trayectoria vital marcó el derrotero de muchas generaciones que, en sus obras literarias y musicales, bebieron de ese amor inconmensurable por el bosque y la cultura amazónica. Este mes, en justo reconocimiento a su obra, se celebró la semana de la literatura infantil amazónica. Estos días, también, han sido el mejor pretexto para que muchas personas vinculadas al arte y a la literatura regional expresen el genuino aprecio a Orlando y a su obra. En ese contexto deseo expresar mi gratitud a Luis Salazar Orsi, el gran músico, ensayista y promotor cultural amazónico, quien, a través de sus publicaciones en redes sociales y en otros medios de comunicación, ha evidenciado que la obra de Orlando Casanova Heller, no se agota en su vertiente literaria, sino que esta se complementa y enriquece con sus composiciones musicales y la denodada brega por un mejor sitial del teatro amazónico que Orlando encarnó. Muchas gracias Luis, por recordarnos el trabajo holístico de mi querido esposo, que, además, implica el reconocimiento a su personalidad solidaria y empática a favor de sus amigos y de todo aquel que lo necesitara.
También deseo expresar mi público agradecimiento a mis hijos que, me acompañan en la tarea de mantener incólume el legado cultural de su papá. Sin ellos, esta brega cotidiana, probablemente, no sería la misma. Para ellos mi gratitud de madre y de esposa. Y, como una inequívoca evidencia de que la obra de Orlando ha trascendido las fronteras de Loreto, desde la hermosa ciudad de Sullana, el escritor y editor Idelfonso Niño Albán, hace una semblanza del escritor loretano, develando sus múltiples facetas, en especial la de formador de maestros y el de, incansable, promotor de su cultura milenaria, donde la selva, con su riqueza ingente y su sabiduría prodigiosa, se convierte en el gran personaje de sus libros. Vaya, también, mi agradecimiento a Idelfonso por el tiempo que se tomó para poner de relieve la obra y la vida de Orlando, haciendo hincapié en su enorme valor para la educación y las letras de Loreto. También, agradecer la publicación de Werner Bartra Padilla que, con entrañables palabras, nos recuerda que Orlando vivirá por siempre en cada corazón amazónico. En especial de los niños a quienes dedicó gran parte de su existencia, como maestro de escuela y, sobre todo, como creador de historias, precisamente, con el universo de personajes vinculados al bosque generando en ellos, una mayor identidad amazónica. Orlando, desde el lugar privilegiado al lado de Nuestro Gran Hacedor, debe estar contento con esas muestras de reconocimiento a su vida y obra en la Tierra, en especial, en su amada Amazonía.
Es probable que, con tantas muestras de cariño hacia él, omita mencionar los nombres de artistas, escritores e intelectuales que me han hecho conocer el respeto y el cariño a la obra de Orlando Casanova Heller; a ellos, les pido disculpas y les brindo mi eterno agradecimiento. Pablo Neruda, en una obra autobiográfica titulada “Confieso que he vivido”, expresaba que la palabra gracias es una de las más mágicas que existen porque pueden hacer que los corazones más duros e impenetrables, se suavicen. Pueden derretir las heladas acumuladas en millones de años. Pueden generar simpatía a favor de quien las da. Que, por ello, estas palabras de gratitud sean el inicio de tiempos mejores para todos. Y parafraseando una de sus obras más emblemáticas podría decir que los mejores regalos que mi familia ha recibido en esta conmemoración, son estas muestras de afecto y de reconocimiento a su vida y obra. Gracias, muchas gracias.
PAULA FLORES RUMRRIL, VIUDA DE CASANOVA
Lo Último
Agradecimiento al mejor regalo: el aprecio recibido
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