El presidente regional, Iván Vásquez, ha decidido dar término a la designación del profesor Emilio Agnini en el cargo de confianza de director regional de Educación de Loreto, designando en su reemplazo al profesor Jair Márquez Freitas, quien a partir de ayer es el hombre que dirigirá el sector educación en nuestra región.
En su primer contacto con la prensa local, Márquez anunció que habrá cambios en su entorno y que trabajará con los sindicatos de su sector, lo que no le eximirá, y bien lo sabe, de los acostumbrados ataques de los sindicalistas que, por quítame allá esas pajas, por una simpleza, por una nimiedad, no escatiman esfuerzo alguno para hacerle la bulla a la autoridad.
Y eso queda demostrado, porque anteayer el secretario general del Sute, Juvenal Fasanando, hasta el último le regaló a Agnini, manifestando en Noticias 19 que el remezón político que se dio con su salida, se debió a los actos de corrupción que se habían registrado en los últimos días, agregando que saludaba la designación de Jair Márquez en la dirección de la DREL.
En el sector educación, nunca dejará de haber corruptelas propiciadas por malos maestros y por malos funcionarios, como en todas las dependencias estatales e instituciones públicas. La corrupción es pan del día, parece ser que sin ella no se puede trabajar y por consiguiente no se puede vivir. Su presencia es necesaria para el sostenimiento de quienes van a servirse de la función pública.
En ese sentido, Jair Márquez, es un hombre que se ha distinguido por tener un modo de vida austero, fiel cumplidor de sus obligaciones, reconocido buen maestro, premiado con las Palmas Magisteriales. Estamos hablando pues de un maestro ejemplar, que no va a permitir que en su gestión se dé lo acostumbrado porque estamos seguros que aplicará de inmediato las medidas necesarias para expulsar de su entorno a quienes están acostumbrados a manejar este sector de acuerdo a sus intereses nada santos.
Márquez sabe que se ha metido en el sector más difícil de manejar, el más conflictivo, de donde todos han salido quemados o al menos, chamuscados. De todas maneras, le deseamos la mejor de las suertes.





