Por el momento, la cuenca del Nanay está a salvo. La petrolera ConocoPhillips ha decidido retirarse totalmente. Tal como anota la periodista Luz Marina Herrera, se ha ganado una batalla, pero no la guerra, porque ésta seguirá hasta que definitivamente no haya un pequeño atisbo que a otra empresa el gobierno le autorice a explorar y explotar petróleo. En eso deberá centrarse la lucha de los pueblos indígenas y de todos quienes vivimos en Loreto.
Definitivamente, las petroleras no tienen la culpa, sino el gobierno de turno que, sin tomar en consideración ninguna de las recomendaciones que hacen los ambientalistas, investigadores y las organizaciones del pueblo, lotizan inmensas áreas de nuestro bosque donde existe el oro negro. Las ambiciones de los inversionistas mueven cielo y tierra para que de alguna manera, de esas a las que acostumbran echar mano los que tienen dinero, el gobierno sea complaciente con sus inversiones.
El riesgo de la contaminación de las aguas del río Nanay, de donde tomamos el agua para potabilizarla, ha quedado fuera de peligro, pero no del todo, ya que ConocoPhillips ha dejado en la zona a Gran Tierra Energy, porque según se dice esta empresa cuenta con los derechos de una concesión otorgada en el 2006, dada por el gobierno de Alan García, lo que ha llevado al vocero del Comité del Agua, José Manuyama, a decir que frente a los derechos fundamentales de la vida y el medio ambiente, no hay derecho adquirido que valga.
Que Gran Tierra Energy siga presente en una cuenca tan frágil, es realmente una amenaza para más de medio millón de personas que se abastecen de las aguas del río Nanay, por lo que se debe hacer más dura la protesta y reafirmar nuestra posición de que ninguna empresa debe estar presente para continuar la actividad petrolera en esa zona.
En ese sentido y teniendo en cuenta que no hay nada superior a los derechos fundamentales que sostienen la vida, el Gobierno Regional de Loreto, con el apoyo multitudinario del pueblo, debe exigir al gobierno dejar sin efecto toda posibilidad que avale la permanencia aquí de ninguna empresa petrolera.
Pensamos que, si la Amazonía en su totalidad es el último pulmón que le queda al mundo para oxigenar a un planeta contaminado, donde se encuentra la mayor reserva de agua dulce, quienes han convertido con sus actividades a la Tierra en un lugar prácticamente inhabitable, con lo que han amasado inconmensurables fortunas, empresas y Estados, lo menos que podrían hacer es pagarnos por ser guardianes de la vida.





