- Mencionó el juez superior penal Dr. Aldo Atarama Lonzoy, ante la pérdida irreparable del magistrado Carlos Amoretti.

Triste. Muy triste y conmocionado por la inesperada e irreparable partida de su amigo y compañero de trabajo, se le notó al magistrado quien últimamente conformaba sala penal liquidadora y segunda de apelaciones con Amoretti Martínez.
“Ha sido algo terrible. Un golpe muy fuerte para toda la Corte Superior de Loreto. Carlos Amoretti, tenía casi 40 años en la magistratura, comenzó como juez de paz, luego especializado en materia civil y posteriormente en lo penal. Ahora estaba como juez superior.
En junio se iba a jubilar porque cumplía 70 años de vida, pero él para no perjudicar a los procesados había pedido vacaciones alternas cada semana para seguir trabajando. Hace 10 días emitió su última sentencia a pesar que ya estaba contaminado con el virus, pero él no dejó de trabajar. Hacía trabajo remoto.
Quiero destacar que en los 40 años de labor siempre estuvo dedicado a trabajar para dejar en alto el nombre de la Corte y hacer esfuerzos para mejorar siempre nuestro trabajo. Lamentablemente no pudo soportar este virus y ahora nos está causando este dolor terrible a toda la familia judicial” habló.
De otro lado, resaltó una característica del juez Amoretti, en cuanto a su amor por la iglesia y el pedido que hacía a sus colegas para que colaboren con la parroquia y ésta a su vez, pueda atender a tantas personas necesitadas.
“Recuerdo que cada mes nos perseguía para dar nuestra colaboración a fin de poder ayudar a las casas de retiro que regenta el padre Raymundo.
Él recibía las colaboraciones para que siga la obra del padre con las personas necesitadas. Ese era Carlos Amoretti, al que vamos a extrañar mucho…mucho” mencionó Atarama Lonzoy, con la voz quebrada y los ojos enjugados en llanto.




