21 C
Iquitos
spot_img

«A cocachos aprendí»

Date:

Share:

Es el título de uno de los poemas de Nicomedes Santa Cruz, el poeta peruano que recreó parte de la vida estudiantil, una realidad que se repite en las distintas sociedades. “A cocachos aprendí”, era una forma de decir a “chobazos” me enseñaron, o con “jalada de las patillas”, o “arrodillados sobre maíz”, peor cuando no se cumplía con las tareas para la casa.
Mañana es el Día del Maestro y Maestra del Perú, y traemos a reflexión la labor docente desde este poema. Eran formas de motivación hacia el estudio, quizás erradas, pero era lo que había, se conocía y pensaba era la mejor manera. Sin ir a extremos en el castigo, digamos, sí que puede encajar en un proceso de aprendizaje a presión, y en ciertos casos, necesario.
Y es que hay muchas historias de hombres y mujeres ya adultos que agradecen a sus profesores que en la etapa estudiantil de sus vidas hayan ejercido ese tipo de presión, caso contrario «me hubiera perdido y ahora sería un vago, un bueno para nada, o un problema para la sociedad», confesaba alguna vez un ingeniero agrónomo que al término de su educación básica a punta de “shinelazos” fue motivado a estudiar en un instituto técnico agropecuario, y terminando ya tuvo la motivación de seguir la afinidad de su carrera en el nivel universitario.
Y como también dice en otra parte el poema de Nicomedes Santa Cruz: “Y hoy, parado en una esquina lloro el tiempo que perdí:…Yo no aproveché el colegio del barrio donde nací…”. Es una muestra del arrepentimiento por no haber obedecido al profesor, ni con “reglazos”.
El testimonio del ingeniero agrónomo también dice: «Todas estas comodidades que tengo, esta vida tranquila, sin mayores problemas económicos se lo debo a mi madre especialmente que se encargaba de controlar que yo asista a clases, y a mi profesor que después de `hacerme conocer Lima con un callampazo´, me repetía la importancia del estudio para mi vida».
Es una de las muchas historias que agradecen al profesor exigente que «no se cansaba de decirnos en el aula que tenemos que superar al maestro, tenemos que valorar el esfuerzo de nuestros padres, por eso, para ellos nuestro respeto y gratitud eterna”, evoca el ingeniero.
Ahí están los buenos educadores que no se cansan de inculcar valores en sus estudiantes, que además son ejemplo de vida, y siguen sus enseñanzas con otros métodos motivadores, aunque tal vez deslizándose por ahí un “cocacho verbal” de Nicomedes traído al actual contexto. Por eso, vaya nuestro saludo emotivo y respetuoso a todos los profesores y profesoras que cumplen con su misión, con ejemplo de vida y superación constante. ¡Vivan esos maestros de Loreto! ¡Vivan los profesores del Perú! ¡Feliz Día Maestras y Maestros loretanos!

PORTADA DEL DÍA

PUBLICIDAD

━ más noticias

“Se tiene que generar economía circular que permita a la gente no depender de actividades ilegales”

Declaró el General de División del Ejército del Perú, Jorge Christian Arévalo Kalinowski. Pocas veces la prensa puede decir que un general de las fuerzas...

Corte de Loreto participa en mesa técnica sobre prevención del delito en adolescentes

En un esfuerzo articulado por fortalecer las estrategias de prevención del delito en la provincia de Maynas, la Corte Superior de Justicia de Loreto...

Gral. PNP Óscar Arriola asegura en Iquitos que asesinatos de Juan Carlos Neyra y Raúl Celis no quedarán impunes

Durante su visita a Iquitos, el comandante general de la Policía Nacional del Perú, Óscar Arriola, aseguró que los asesinatos del suboficial Juan Carlos...

Ministro del Interior entrega armamento

Y vehículos para reforzar seguridad en Loreto El ministro del Interior, José Zapata, junto al comandante general de la Policía Nacional del Perú, Óscar Arriola...

René Chávez y ministro de Salud sostienen importante reunión

Titular del Minsa anunció que el próximo 30 de junio iniciará la marcha blanca del Hospital Iquitos El gobernador regional de Loreto, René Chávez, recibió...

PUBLICIDAD