A propósito de la Defensora del Pueblo


Lic. Adm. Fernando Riberyo Cárdenas

Hace uno días, la defensora del Pueblo, Beatriz Merino, escribió en las páginas del diario El COMERCIO un excelente artículo titulado VIVIR LA VIDA CON VALORES, artículo que por la grandeza de su contenido vale la pena compartirla y disfrutarla, más aún cuando estamos saliendo de un virulento  proceso electoral caracterizado por una campaña carente de valores y abundante en estiércol y harta agua servida, fétida y nauseabunda; las nuevas autoridades recientemente elegidas  tienen la oportunidad histórica de forjar las bases sólidas para  trabajar por el verdadero desarrollo del pueblo que los eligió, elevando la calidad de vida de la población, no sólo en infraestructura y proyectos productivos, sino también en VALORES tal como lo señala  Beatriz Merino en su artículo. ¿y cuáles son esos valores? pregunta la defensora del pueblo, y ella misma se responde: LA INTEGRIDAD, LA HONRADEZ Y LA VOCACION DE SERVICIO, para que a continuación defina cada una de ellas señalando que la integridad  nos permite decir lo que pensamos y hacer lo que decimos, nos torna deudores de nuestra palabra empeñada y nos mueve a actuar según nuestras creencias personales, y luego añade un concepto más profundo de lo que es la integridad,  término que ha sido muy usado por todos los candidatos, muchos de ellos sin saber el verdadero significado de lo que esto significa, pues según sostiene Beatriz Merino, cuando no somos íntegros-es decir, cuando pensamos una cosa, decimos otra y hacemos una tercera distinta a las dos anteriores-nos traicionamos en lo más profundo de nuestro ser, carecemos de principios, o si lo tenemos no nos importa.

El segundo valor considerada por la defensora del pueblo, es la HONRADEZ, valor que en la recientemente culminada campaña muchos candidatos se llenaban la boca diciendo “soy honrado porque nunca he robado” dando muestras de una alarmante ignorancia, pues  ser honrado también consiste en realizar cada acto de nuestra vida con TRANSPARENCIA; la honradez, precisa Beatriz Merino, expresa respeto por uno mismo y por los demás, implica comprometerse con la verdad…, la honradez se opone a la DESHONESTIDAD, que representa el desprecio por el prójimo, al igual que la libertad, la honradez nos define como seres humanos e informa a todos la clase de persona que somos, he ahí que siempre decimos que la mujer del César no sólo debe ser honesta, sino también parecerlo.

Y el tercer valor que nos permite  vivir una vida digna es la VOCACION DE SERVICIO, servir a los demás no nos hace inferiores, por el contrario, revela nuestro compromiso con el otro y nos hace solidarios con sus problemas -dicho sea de paso- este es uno de los valores que más hace falta a nuestra empleocracia  del sector público, existen  muchos testimonios de lo que estamos diciendo- la defensora del pueblo sigue reflexionando y nos dice que la vocación de servicio es la tarea más relevante, pues denota desprendimiento, entrega, altruismo y búsqueda de una mejor calidad de vida para todos. Acá debemos detenernos y preguntarnos ¿estamos seguros que la autoridad que hemos elegido tiene vocación de servicio, que se pondrá al servicio del pueblo que lo eligió o se servirá del mismo para lograr mejorar su propia condición de vida, la de sus allegados y la de su familia? Vaya usted a saberlo.

Por último, Beatriz Merino reflexiona con apasionamiento que estos tres valores ejercidos con energía y prudencia, configuran nuestro carácter y nos confiere una extraordinaria fuerza moral. Si somos honestos con nosotros mismos, seremos honestos con los demás y arribaremos sin duda, a asumir la consecuencia de nuestro actos y a vivir sujetos  a un deber inevitable como es la responsabilidad, responsabilidad que muchas autoridades que este año volverán a ser simples ciudadanos no han demostrado, ejemplos sobran. Finalmente debemos añadir que Beatriz Merino es motivo de esperanza y un mal ejemplo para muchos funcionarios públicos corruptos y un modelo de lo que podría ser el estado peruano, un estado eficiente y moderno, tal como una institución como la Defensoría del Pueblo y su líder, cuyo trabajo coherente enaltece la idea del servicio público: hechos y palabras, tal como le señala el prestigioso psicoanalista peruano Jorge Bruce. Por todo ello nos atrevemos a decir,  y tú  cómo la vives?