¿Y el principio de autoridad?

Vivimos en una ciudad basada en normas se podría decir de convivencia que se establece en su primera instancia desde los gobiernos locales distritales y provinciales. Pero, es hay ciertos habitantes que parece creen que tienen permiso para hacer lo que les plazca, sin importar si con sus actos perjudican a otros vecinos de esta urbe que nos acoge.
Y ahí no queda el tema. Lo peor es la percepción de que se ha perdido el principio de autoridad y del respeto que a ella le debemos desde la base del civismo. Y otra vez, pero. Pero esto no sucede y como consecuencia tenemos una ciudad desordenada y con una serie de vicios que hacen la vida diaria un martirio.
Eso es lo que pasan los vecinos, por ejemplo que alguna vez se quejaron del excesivo ruido que emiten los vehículos en las calles, las tiendas comerciales que también ponen parlantes para “volvernos sordos”, los parlantes de los equivocados vecinos que hacen una fiesta privada y quieren se convierta en pública por el exceso volumen de la música. Y así podríamos ir enumerando.
Y nos queremos detener en lo que viene atravesando los vecinos de la Pevas primera cuadra con un local que funciona sin licencias y hasta sin tener licencia de seguridad otorgado por Defensa Civil, y eso no sirve de nada para que junto a sus familiares recuperen la tranquilidad de la zona.
A esto se agrega el consumo de estupefacientes, al parecer del tipo “marihuana” cuyos olores penetrantes no dejan descansar en horas de la noche al punto que un día salieron indignados a reclamar a los administradores de aquel local que se ubica en la bajada en dirección al río de la Pevas, primera cuadra.
Los vecinos han llevado el tema a la Fiscalía para que investiguen y logren por fin que se haga justicia, porque a nivel del gobierno local que representa la municipalidad provincial de Maynas, nada han podido conseguir, justamente porque parece que se ha perdido el principio de autoridad en la figura de los funcionarios a quienes corresponde solucionar este delicado tema, porque no solo afecta a personas adultas sino a menores de edad, hijos del vecindario expuestos al riesgo antes mencionado.
Aquí queremos detenernos y recordar que otras zonas de la ciudad capturadas por el consumo de diversos tipos de drogas, también sufren lo que pasa a los vecinos de la parte del centro de la ciudad de Iquitos. Se sabe que no es fácil luchar con este tipo de males sociales, sin embargo el trabajo articulado de las entidades tiene que encontrar una solución, es un deber funcional y una obligación al haber asumido una responsabilidad con la ciudadanía. Caso contrario, que den un paso al costado y otros directivos tengan que asumir el reto de solucionar el problema.

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