Recorriendo en retrospectiva el tema de la violencia contra los niños manifestados en los documentos que dio a conocer en  el 2006 al promediar el mes de julio de dicho año, el Secretario General de las Naciones Unidas, mostrando a los países del mundo un cuadro exhaustivo y general sobre la naturaleza, alcance y las medidas destinadas a  evitar que la violencia contra los niños alcance un nivel de difícil control en el mundo, encontramos diversas versiones que permiten multitud de ideas, principios y conceptos para llegar a una nueva forma de estudio  social que contribuya a una solución definitiva del problema.

Para desarrollar los puntos contenidos en el estudio, se establecieron grupos de especialistas en el tema que comprendieron a casi 300 individuos de muchas partes del mundo, que acudieron al llamado para hacer público el cuadro de trabajo del máximo representante  de la ONU.

Dicho estudio se centra en la naturaleza y el alcance de la violencia contra la infancia en cinco entornos: En el hogar y la familia, en las escuelas y entornos educativos, también en entornos institucionales, como orfelinatos y niños en conflicto con la ley. Además en  los lugares de trabajo, en la comunidad y en las calles.

En el contenido del estudio  se llega a la conclusión que la violencia contra la infancia se da en todos los lugares,  como los países y sociedades, afectando a numerosos grupos sociales. Todo esto se da si tenemos en cuenta que hasta los pequeños actos de violencia, así como los malos tratos, menoscaban la autoestima  del niño, así como su bienestar y confianza en otras personas.

Debe saberse que la mayoría de actos de violencia contra los niños, son cometidos por personas que ellos conocen  y sobre todo que gozaban de la confianza de los niños o niñas que, por temor a mayores represalias, guardan silencio sobre el maltrato sufrido. Tal caso se ve en niveles superlativos, porque no existen mecanismos seguros o fiables para denunciar la violencia o recibir ayuda.

Cerramos por hoy el tema, informando que según la OIT de la cifra de 218 millones de niños que trabajaban en el 2004 en el mundo, 126 millones desarrollaban trabajos sumamente peligrosos, mientras que en el 2006 5.7 millones de niños y niñas realizaban trabajos forzosos o en condiciones de servidumbre, 1.8 millones habían caído en las redes de la prostitución  y la pornografía y alrededor 1.2 millones de niños y niñas fueron víctimas de la trata de seres humanos; si a esto agregamos que  un número considerable de niños y niñas en edad legal de trabajar sufren casos de violencia en sus lugares de trabajo, por parte de sus compañeros de trabajo o de sus patronos, para por lo menos paliar tan crucial situación, como medio que se precia de vivir atento al problema de nuestra niñez,  determinamos que  se precisa más que buenas intenciones para lograr una solución  integral al problema.