-Cansados de ser víctimas de asaltos, robos, intento de violación, entre otros actos ilícitos comenzaron a realizar justicia con sus propias manos

“Creo que se equivocó de cuarto, parece ser que quiso ingresar a la habitación de mis menores hijas, que gracias a Dios, no les pasó nada. Mi hijo tuvo que buscarlo porque intentó escaparse por la huerta y meterse en el monte, siendo entregado a los agentes de serenazgo”, relató la agraviada.

Justicia popular. Cansados de ser víctimas de asaltos, robos, intento de violación, entre otros actos ilícitos, comenzaron a realizar justicia con sus propias manos. En horas de la noche del miércoles, en el cruce de las calles Rosa Merino con Nauta, ubicado en el distrito de Punchana, dos menores de 14 y 17 años, fueron reducidos, agredidos y despojados de sus prendas de vestir y ser paseados por la vía debido que estaban arrebatando carteras, tratando de fugar en una motocicleta sin placa de rodaje. Por otro lado, en horas de la madrugada, el joven Guido Manuel Rengifo Wesember (22) ingresó a la vivienda de la señora Lilia Chávez Shuña (49), completamente desnudo, siendo sorprendido por los moradores en el pasaje Triunfo – pueblo joven “9 de Octubre”- distrito de Belén, para recibir un escarmiento.

Los menores estaban a excesiva velocidad por la calle Nauta, e ingresaron a Rosa Merino, donde perdieron el control del vehículo, al inicio las personas pensaba que eran roba motos, pero encontraron en su poder un celular, entonces comenzaron a agredirlos en diferentes partes del cuerpo para ser maniatados y paseados por la vía. Después de varios minutos, los agentes de radio patrulla salvaron a los adolescentes y lo trasladaron hasta la dependencia policial del sector para los fines correspondientes.

Rengifo Wesember fue golpeado porque ingresó a la casa de Chávez Shuña, por la parte posterior como Dios lo trajo al mundo, para tratar de abusar sexualmente, siendo golpeado por el hijo de la señora, quien escuchó que su progenitora pedía auxilio, siendo reducido y agredido por los vecinos, quienes lo amarraron para entregarlo al serenazgo, los mismos que llevaron al joven hasta la Comisaría 9 de Octubre. Las personas ya comenzaron a realizar justicia con sus propias manos, debido que no creen en la justicia de las autoridades. C. Ampuero