Iquitos, septiembre 18, 2021

¡Urgente! vías niveladas

Las zonas urbanas van desarrollándose y se forman los llamados pueblos jóvenes, que no son otra cosa que la proyección no planificada de las ciudades, lo que pasa en casi todas las zonas habitadas del mundo.
Casi ningún gobierno ha logrado un crecimiento ordenado de sus ciudades, no han podido prever esas expansiones que a la corta y larga se convierten en zonas de grandes necesidades y de protestas sociales por la carencia de servicios básicos.
El gran problema de los gobiernos de turno es que privilegian actividades que pueden esperar y no se enfocan en solucionar por lo menos los problemas básicos de agua potable, energía de luz artificial, vías de acceso y saneamiento básico en base a la realidad de cada zona geográfica.
Estos aspectos básicos van a determinar en gran parte la calidad de vida de las personas que conforman una familia y obviamente la generación de riquezas o de empleo para la subsistencia, también son condicionantes para el logro del bienestar.
Nos queremos centrar en las vías de acceso porque es una de las falencias de nuestras ciudades y pueblos de la región donde no se hace nada o muy poco por las vías de tierra, y la espera de vías de concreto o revestidas de asfalto se convierte en una gestión casi eterna.
Es justo en las épocas lluviosas donde se hace notorio lo accidentadas que son nuestras calles de tierra que tenemos muchas en la ciudad y también en los pueblos, las mismas que no están contempladas en planes de trabajo de relleno y nivelación.
Casi podemos afirmar ello porque de lo contrario viéramos como camiones con tierras de compacto, tractores, niveladores y cuanta maquinaria pesada resulte útil para la mejora de las vías de tierra, que necesitan su tratamiento para el pase vehicular y peatonal.
Se ha perdido además la parte de colaboración donde los vecinos organizados complementaban el trabajo gestionado en las municipalidades, justamente para trabajos comunales de mejoramiento de calles de tierra.
Hoy casi totos prefieren mirar que sus calles desniveladas empeoren en lugar de activarse en busca de las soluciones. La participación ciudadana además de un derecho, es una obligación moral por el bienestar común en las urbes que formamos parte.

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