Escribe: Luis Alfonso Pinedo PiñaEscribe: Luis Alfonso Pinedo Piña   (luisalfonsopinedo1962@gmail.com)

 

La crisis de la educación en nuestra región es un problema que preocupa a todos. Muchos, desde sus “trincheras”, descargan toda su ira lanzando sus críticas hacia las autoridades de turno; otros en cambio, con una actitud más prudente y tolerante, reflexionan sobre la situación, pero no saben qué hacer. Un pequeño grupo de “aventureros” entre ellos este servidor, se atreve a plantear propuestas, a veces sin sustento y en muchos casos con razón. Lo cierto es que, estas actitudes, evidencian una verdad… nadie, se atreve a convocar a los “comprometidos” con esta noble causa, a buscar consensos, generar sinergias y plantear salidas al problema y seguimos ahí, observando desde la comodidad de nuestros espacios, cómo nuestra educación se debate entre el laberinto de las contradicciones, egoísmos y apasionamientos personales de los actores sociales de la educación, que no nos llevan a nada.

¿Qué hacer entonces?… Desde mi óptica, con alguna experiencia ganada en mis años de maestro, con el “privilegio” de estar recorriendo por muchos años nuestra región, y en ese recorrido, haber percibido de cerca su diversidad cultural, lingüística, geográfica y económico-productiva; haber escuchado el clamor de los diversos actores educativos, de haber visto la improvisación y la superficialidad con que se manejan las cosas en este sector, me atrevo a plantear, un “Acuerdo Regional por la Educación al 2030”.

¿Por qué un Acuerdo Regional por la Educación? Es que necesitamos ponernos de acuerdo para darle un rumbo a nuestro destino en materia educativa. Siempre lo he dicho, el “Bus” de este sector, algunas veces ha tenido muy buenos pilotos, pero ninguno tuvo una ruta definida y un rumbo que le indique hacia dónde ir. Lo vuelvo a decir, el reto más grande que tienen las autoridades educativas en nuestra región y que siempre lo esquivaron, es empezar a planificar lo que se tiene que hacer con nuestra educación a largo, mediano y corto plazo y aprender a trabajar con nuestros instrumentos de gestión.
¿Sobre qué se debe plantear nuestro Acuerdo Regional por la Educación? Se debería plantear sobre nuestras reales necesidades, sobre nuestras demandas como región y sobre lo que nos proponemos como sociedad mirando al futuro. Habría también que tener en cuenta las perspectivas de progreso y desarrollo que nos permitan crecer sosteniblemente para ser competitivos en diversos escenarios. El “hacia dónde vamos” debe estar planificado y si es una propuesta de consenso, hay de por medio compromisos de todos. Entonces, tendríamos a una sociedad vigilante del cumplimiento de lo planificado y no oponente a lo que se hace en el sector.

¿Qué debería contener este Acuerdo Regional por la Educación? Debería tener las líneas matrices definidas como: objetivos, lineamientos, políticas regionales, resultados a corto, mediano y largo plazo y, sobre todo, el presupuesto para su implementación, y así salir del atolladero. Ello, implicaría una reformulación del presupuesto de nuestro Gobierno Regional, orientado a destinar mayor presupuesto a nuestro sector, siendo ello, una decisión política que debe tomarlo el gobernador regional.

¿Qué Políticas Regionales debería impulsar este Acuerdo Regional por la Educación? Las políticas que deberían implementarse en este Acuerdo deberían ser respuestas a los cuatro puntos neurálgicos plasmados en nuestro diagnóstico: La falta de planificación en nuestro sector, la formación en inicio y en servicio de nuestros maestros, la crisis administrativa y pedagógica que no nos permite atender a la dispersión y diversidad de nuestras escuelas y la falta de una cultura de escolaridad entre los diversos actores educativos.

Respecto al primer punto, necesitamos contar a nivel del Gobierno Regional, con un Plan de Desarrollo Concertado Regional, en el cual se deben insertar todas las políticas de un Proyecto Educativo Regional consensuado. Necesitamos tener un Plan de Mediano Plazo, para ir ejecutando las políticas de nuestro PER. Asimismo, es de urgente necesidad que los Planes Operativos Institucionales y Planes Operativos Anuales a nivel de la Dirección Regional de Educación y de las Unidades de Gestión Educativas Locales, estén alineados a lo que proponen nuestros instrumentos de mayor jerarquía. Ello garantizaría un accionar articulado entre las instancias de gestión a nivel del sector.

Sobre el segundo punto, necesitamos ponernos de acuerdo con las instituciones formadoras de nuestros futuros docentes en inicio, llámese Universidades y Pedagógicos, tanto públicos como privados, sobre el o los perfiles de docentes que necesitamos, en función de nuestras demandas: bilingüismo, ruralidad y características de nuestras instituciones educativas. Asimismo, debemos sentarnos a conversar con los responsables del MINEDU, para reorientar los procesos formativos de nuestros maestros en servicio, también en función de nuestras reales necesidades.

Respecto al tercer punto, pensamos que, por la inmensidad de nuestro territorio, lo que en la práctica dificulta la implementación todo sistema de control, monitoreo y acompañamiento de nuestros maestros, se debería trabajar una propuesta de descentralización, gestionando la creación de más UGEL y reactivación de las Áreas de Desarrollo Educativo en lugares estratégicos de nuestra región, con equipos pedagógicos mínimos, dando a cada una de ellas, facultades administrativas y pedagógicas que les permitan tomar decisiones y dar solución a problemas dentro sus jurisdicciones.

Respecto al último punto, necesitamos fomentar entre los diversos agentes educativos y fundamentalmente entre los padres y madres de familia, una cultura de escolaridad, que rescate la importancia de la educación como derecho fundamental de nuestros niños y adolescentes para prepararles para la vida. Una cultura de escolaridad que haga posible que cada actor educativo, cumpla su función y vigile los procesos formativos de nuestros estudiantes. Nuestras autoridades tienen la palabra…