Tolerancia y límites

La Organización de Naciones Unidas calcula que han emigrado unos 5 millones de venezolanos a distintos países de Latinoamérica y otras latitudes del mundo hasta donde pudieron llegar y fueron recibidos, aunque en varias naciones se restringió el ingreso generando críticas por ser contrario a lo humanitario.
Nuestro país se ha mostrado generoso, ha dado hasta facilidades en el marco del derecho internacional de las normativas migratorias, pero como diríamos en buen castellano peruano criollo “está bien culantro, pero no tanto”. Es cuando pedimos una política migratoria equilibrada y donde la balanza se incline hacia nuestros intereses nacionales.
Son los expertos peruanos que al analizar este tema migratorio establezcan la tolerancia y sus límites. Dado que en los últimos meses se va registrando un incremento de las actividades delictivas de migrantes venezolanos que se suma a los problemas bastante graves que ya tenemos de inseguridad ciudadana.
Lo que percibimos como ciudadanía es una política muy flexible frente a estos ciudadanos venezolanos que han ingresado al país a delinquir. ¿Cuál es el papel de migraciones en estos casos y si procede de inmediato la expulsión o la deportación al país de origen?
Aquí no tenemos problema con personas de otras nacionalidades que desean formar parte de nuestra sociedad, que vengan a sumar esfuerzos por el desarrollo común. Pero como peruanos exigimos mano firme, implacable, contra quienes que pese a que les recibimos con nuestras limitaciones económicas como país, vengan a comportarse inadecuadamente y hasta se involucren o protagonicen actos delictivos.
Comprendemos el drama que viven por las razones que sean. Lo cierto es que necesitan una actitud humanitaria, pero de esta actitud tampoco se abusa y no debemos permitirlo. Muchos peruanos que salen a otros países del mundo lo hacen con sabiduría y humildad, y no con patanerías de exricos que no valoran la ayuda que reciben. Así no señores. Las autoridades respectivas de nuestro país deben poner fin a estas situaciones que como peruanos rechazamos.
Claro que un tema son los actos delincuenciales y otra también las actitudes nada dignas de aires de superioridad (inflada) para nosotros los peruanos, y nada favorables para quienes deberían demostrar una conducta acorde con el nivel educativo recibido en un país que invirtió fuerte en la enseñanza de sus ciudadanos. La soberbia ensombrece el nivel académico, y hace que este último pierda utilidad. Se espera que las autoridades de migraciones actúen y hagan respetar nuestra Patria.

Comments are closed.