¡CUIDADO! …LA DESOCUPACIÓN CRECE EN EL MUNDO.

Por: Luís Roldán Ríos Córdova      rioscordova2010@hotmail.com

“Tengo para dos”… frase bastante conocida en el mundo de los amigos, especialmente de aquellos conspicuos seguidores del dios Baco, no necesariamente, claro.  La frase es utilizada en los pasillos de los centros laborales generalmente los días viernes, día  bastante conocido como sábado chico por los angustiados feligreses Baconianos.

Esta frase que parece inofensiva, no lo sería si realmente quedara en eso, tengo para dos; pero no es así, esto va más allá de lo que los hogares pueden soportar en materia de crecimiento, toda vez que por lo general la costumbre del tengo para dos avanza hasta convertirse en una gran fuga del dinero familiar y, por extensión en oportunidades perdidas para los hijos, en algunos casos termina en pérdida del empleo o simplemente la casa queda en eterna espera de ser arreglada gracias al “tengo para dos”, que poco a poco refuerza la idea de que la suerte es para otros o que el dinero no me quiere, u opinamos que “la riqueza no se ha hecho para mí”. O quizá alguno dirá que la vida no es sólo trabajar. ¡Ese Roldán no sabe nada!

El asunto es que el tiempo va corriendo mientras los amigos se detienen a divertirse luego de una semana de “pesado trabajo”…o luego del partidito. Si el “tengo para dos” vendría por haber tenido una semana exitosa, ¡excelente!, pero generalmente no es así, casi siempre está para llenar un vacío que vamos sintiendo dentro de sí, originados casi en todos los casos, por la modorra de hacer siempre lo mismo, de ir siempre por el mismo camino sin llegar a ningún sitio, pensamos.

La vida no sólo es trabajo, cierto, un relajo le hace falta a cualquiera, sí,  pero dedicarse al “tengo para dos” como medida anti estrés es un indicador de que andamos en confundido terreno, a menos que venga para celebrar éxitos logrados, como ya señalé.  Pero no, el asunto viene generalmente por frustraciones en busca de culpa ajena, no por éxitos logrados, pues el éxito no es para nosotros, pensamos sin decirlo,  “inteligente” salida al problema cuya solución ya lo hemos dado por perdido, o porque torpemente buscamos entre  copas, el olvido momentáneo que no llega.

El problema del “tengo para dos”, conducta de tinte machista, es notorio en los varones de pueblos aislados, quienes no perciben la competitividad personal como un factor de motivación para el desarrollo individual. Situación de la que se salvan algunos pocos varones que sí sienten la necesidad de crecer como persona y como familia por encima del aislamiento, aquello a quienes la lucha por sus ambiciones es una  motivación que les ilusiona y de hecho ir tras ella les llena de satisfacción, como al que no aspira nada le llena de satisfacción tener para dos, mejor si hay para dos más.

¿A QUÉ VIENE TODO ESTO?  

El asunto es que mientras los amigos se detienen para darle curso al “tengo para dos”, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alerta que el desempleo afectará este año las vidas de más de 200 millones de personas y sus familias, señalando que el desempleo resulta especialmente problemático si se tiene en cuenta que los mercados laborales no se recuperarán totalmente de la actual crisis mundial y que países como el nuestro, de todas maneras se verán afectadas, nuestra exportación es básicamente primaria y sumamente dependiente, ¿acaso piensas que el Perú maneja la economía mundial?, es poco probable, dice la OIT, que los próximos años la economía crezca al ritmo de las necesidades de empleo que tengan los países, de suerte que no olvidemos mis queridos “tengo para dos” que mientras tu viernes sea el sábado chico para pedir dos más, sin preocuparte por ser mejor en tu trabajo, sin capacitarte cada vez más, nuevas generaciones año a año se van incorporando al mundo laboral y tendrán que empujarte al mundo de los desocupados. ¿Te servirá culpar a alguien?…

Inclusive, los que pierdan el empleo por la crisis corren el riesgo de quedar excluidos del mercado laboral por cuanto los gobiernos en tiempo de crisis tienden a aplicar una política de austeridad reduciendo el gasto público generando con eso, nuevos desocupados quienes dejaran de consumir, provocando recesión y esto, a su vez, más desocupados, es decir, una espiral que viene a través del remedio que siempre resulta peor que la enfermedad.

¿Todo, mientras cada viernes seduces al compañero diciéndole que tienes  para dos?

Ya pues. Estás advertido.  Tú dirás si me tomas en cuenta, o no.  Si me das bola, te felicito; pero si no me crees,… tengo para dos.