Temporada lluviosa

Como todos los loretanos estamos acostumbrados que los meses de diciembre a marzo tengamos las precipitaciones pluviales más frecuentes, y esto, además de otras razones hidrográficas, hace que los niveles de las aguas de los ríos amazónicos eleven su caudal.
En décadas pasadas para la ciudad de Iquitos estas condiciones climáticas no significaban ninguna desgracia o algo parecido. Muy por el contrario, era todo un espectáculo ver las aguas del río Amazonas que pasaba frente a esta urbe, imponente, hermoso, con los delfines (bufeos) saltando a la altura del Malecón Tarapacá, ahora también conocido como Bulevar de Iquitos.
Con el cambio de cauce nos hemos quedado solamente con las aguas del río Itaya que ahora se encuentra con los ríos Nanay y Amazonas a la altura del conocido balneario de Bellavista Nanay. Seguimos siendo ribereños, siempre fuimos y serenos. Aunque sea de una cocha, pero seremos de la ribera. Por lo menos así parece. No nos imaginamos que se seque el Itaya, pero la naturaleza también trae sorpresas.
Haciendo un poco de historia de transmisión verbal, escuchamos de los abuelos y bisabuelos que la época de creciente era esperada con naturalidad, y hasta con alegría puesto que los chicos y grandes podían disfrutar de las aguas desde las puertas de sus casas.
Era como tener la vivienda en medio de una piscina. Y todavía sigue siendo así en muchas realidades rurales donde las casas son construidas como para adaptarse a las temporadas más marcadas que tenemos: el verano con las inmensas playas cuando baja el río y la creciente que da lugar a las casas flotantes en pueblos ubicados en zonas de terrenos bajos.
Pasada la creciente nuevamente llega el verano que aflora con tierras enriquecidas para la siembra de especies nativas. Y así va pasando la vida que bien organizada está como para disfrutarla. Pero de hecho nos falta mucho en materia de valorar lo que tenemos para mejorar nuestra calidad de vida. Lo que pasa también por un tema educativo porque culturalmente somos ricos.
En lo que estamos con bastante riesgo es en la ciudad, donde muchas familias se han asentado a vivir en zonas bajas o inundables. Y en los últimos 20 años esto ha crecido de forma acelerada, a pesar de las prohibiciones de Defensa Civil, incluso las municipalidades han titulado en esas zonas, se han construido escuelas, canchas múltiples, iglesias, y otras infraestructuras.
Hay casos como la zona baja de San Pablo de la Luz en la zona del distrito de San Juan, estaban habitadas solo por el bosque, animales y cada creciente por las aguas del río Itaya que llegaba hasta cuatro metros aproximadamente del nivel de la tierra. Pero durante varios años que no hubo creciente grande, se ha poblado. Otras zonas también como la Prolongación Independencia en el distrito de Punchana han tenido similar historia.
En zonas como éstas el riesgo es grande de suceder una creciente fuera de la normal, tan igual o mayor a lo acontecido en el año 2012. Vale decir hace unos siete años atrás. Aquí aflora una de nuestras debilidades que es no saber planificar la expansión urbana de forma ordenada. Entonces tenemos que esforzarnos en atender con éxito las emergencias.

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