Una muestra que en el país tenemos grandes talentos, es el triunfo de la todavía joven que nació en Pátapo, Lambayeque (Chiclayo) en 1986, Susan Kelly Ochoa Bustamante, más conocida como Susan Ochoa, quien como es noticia mundial ganó dos trofeos a mejor intérprete y mejor canción en el famoso Festival de Viña del Mar, en Chile.
Susan trajo el premio consistente en el símbolo del festival canoro que es la “Gaviota”. Salió triunfante con dos gaviotas y se lo dedicó al Perú y a todos los que nunca dejaron de creer en su talento, en su amor al canto, en su fuerza interpretativa y la potencia de su voz.
Con esas cualidades artísticas más el contenido de su tema musical y el ritmo, Susan Ochoa se proyectaba al triunfo, así como sucedió en el año 2004 cuando una joven de 18 años con rasgos costero andino, se impuso como ganadora del concurso nacional de canto Superstar. Su voz fue arrasadora y el público igual que el jueves por la noche en la llamada Quinta Vergara, la apoyó.
Por si fuera poco, la coyuntura social estaba de su lado con la atención a la lucha contra la violencia hacia la mujer y a pocos días de conmemorarse el “Día Internacional de la Mujer” en todo el planeta, una canción que nos dice: “Me miro al espejo y veo las marcas en mi piel”…“ese cuento de hadas solo fue de terror”…“es hora de sanar estas heridas lejos de ti”… Nos sugiere la mujer maltratada que sale de ese mundo y va marcando su propio camino a la superación. El título de la canción fue “Ya no más” y venció a otros representantes de países vecinos.
Cómo no recordar a la jovencita Susan que emocionada respondía a nuestras preguntas en un canal de televisión de Iquitos, cuando junto a sus compañeros de canto de Superstar vino a realizar un show. Y al verla talentosa le dijimos ¿Susan, y después de Superstar qué viene? Nos miró fijamente y tras segundos de silencio respondió, “seguir con la música”. Pero no fue así, Susan desapareció de escena unos 11 años cuando volvió a aparecer en un concurso de canto en nuestro país el 2015.
Luego del diálogo en el programa de televisión vimos a los jóvenes retirarse felices, llevando con su sonrisa y dinámica actitud sus sueños en el mundo del arte y del espectáculo. Y esta esperanza ha retornado para Susan, al lograr un nuevo triunfo, quizás atemporal, aunque su talento daba y da para mucho más como hoy se demuestra. De sus amigos talentosos no se sabe.
Ese es el problema en nuestro país que a los verdaderos valores no los incentivan a tiempo porque, como es sabido, si no hay presupuesto para invertir, si el Estado no es promotor de sus genios en diferentes disciplinas, como en países de gran nivel educativo, seguiremos postergados. Necesitamos un fondo para promoverlos en el debido momento. Aunque felizmente tenemos Susan, para rato. Gracias por dejar muy alto al Perú.