Presentaron VI Cruzada Nacional de Valores “Somos Grau, seámoslo siempre”

  • Ayer en el patio principal de la Prefectura de Iquitos.
  • Colegios de la ciudad recibieron ejemplares de la edición escolar del libro “Grau”,  donde se destacan valores como la honestidad.
  • Contó con la presencia del Comandante General de la Marina, Gonzalo Ríos Polastri y del presidente de Telefónica del Perú, Javier Manzanares.
  • Acompañaron autoridades locales y el gobernador regional de Loreto, Fernando Meléndez Celis.

En el marco de una imponente ceremonia protocolar realizada ayer en horas de la mañana en la Prefectura de Loreto, la Marina de Guerra del Perú y Telefónica del Perú presentaron la VI edición de la Cruzada “Somos Grau, Seámoslo Siempre”, que busca incentivar e inculcar en la población los valores cívicos, morales y patrióticos que caracterizaron al Héroe de Angamos.
Esta actividad se desarrolla cuando se inicia la semana festiva de la Marina de Guerra del Perú donde se celebra el natalicio de Don Miguel Grau Seminario y la creación de la gloriosa Marina de Guerra del Perú, lo que le ha dado un brillo especial a la actividad, que por sexto año consecutivo, la Cruzada en mención y el Premio Nacional Almirante Grau 2017 buscan a los peruanos que destacan en los valores de honestidad, lealtad y dignidad.
La ceremonia contó con la presencia del Gobernador Regional de Loreto, Lic. Fernando Meléndez Celis, de la representante de la Municipalidad Provincial de Maynas, regidora Ofelia Chávez, del presidente de la Corte Superior de Justicia de Loreto, Dr. Manuel Guillermo Felipe. Así como de los organizadores Comandante General de la Marina, Gonzalo Ríos Polastri; del presidente de Telefónica del Perú, Javier Manzanares y del presidente de la Fundación Miguel Grau, Contralmirante (r) Ernesto Lermo Rengifo.
En la especial reunión se entregaron ejemplares de la edición escolar del libro “Grau” a estudiantes de 6 centros educativos de la ciudad: Colegio Rosa de América, Sagrado Corazón, San Agustín, Mariscal Oscar R. Benavides, Colegio Nacional Iquitos y Liceo Naval Francisco Carrasco.
“Hoy nos trae a Iquitos, capital de la Amazonía peruana, la presentación de la VI Cruzada de Valores Somos Grau, Seámoslo siempre, que consideramos importante para una sociedad que busca el desarrollo económico y la inclusión social. Para Telefónica, apoyar en el fomento de los valores de Grau en la población resulta vital para la institucionalidad del país”, señaló Javier Manzanares, presidente de Telefónica del Perú. En sus cinco ediciones la iniciativa ha reconocido a 16 personas con el Premio Almirante Miguel Grau.
Cabe explicar, que el Premio Nacional “Almirante Miguel Grau” aporta al fortalecimiento de la identidad nacional, generando en la sociedad un clima de confianza y el desarrollo de una sociedad inclusiva, humanista, democrática y productiva. El premio distingue a los peruanos que cada día trabajan por su comunidad y ayudan a mejorar la calidad de vida de los que los rodean, encarnando valores como dignidad, honestidad y lealtad.
Por su parte, el Comandante General de la Marina, Gonzalo Ríos Polastri, resaltó que la cruzada nacional “Somos Grau, Seámoslo Siempre” y esta actividad en la ciudad de Iquitos realizan en un lugar idóneo para evocar los valores humanos de nuestro Gran Almirante del Perú, invitando a la población a imita la conducta de nuestro héroe nacional.
De su lado, el Contralmirante (r) Ernesto Lermo Rengifo, presidente de la Fundación Miguel Grau, señaló la importancia de que los niños y jóvenes conozcan más sobre la vida del Almirante Grau, y que el libro entregado a las bibliotecas de seis colegios de Iquitos permitirá alcanzar este objetivo, así como el de inculcar en ellos el hábito de la lectura, tan importante para su desarrollo intelectual.
Así la Marina de Guerra del Perú y Telefónica, contribuyen con la difusión d valores para lograr una sociedad más justa y democrática. (Diana LM.)

Somos Grau, seámoslo siempre

Miguel_Grau_01«Tú, que tan generoso con tu adversario fuiste – tal Cristo en el Calvario- no permitas que nadie perturbe tu reposo, si no se muestra digno de ti con su adversario.»
José Santos Chocano

«Tan inmaculado en la vida privada como en la pública; tan honrado en el salón de la casa como en el camarote del buque, formaba contraste con nuestros políticos y nuestros guerreros; existía como un anacronismo.»

«… En él, nada cómico ni estudiado: personificaba la naturalidad. Al ver su rostro leal y abierto, al coger su mano áspera y encallecida, se palpaba que la sangre venía de un corazón noble y generoso». Así describía Manuel González Prada en su libro «Páginas Libres», la figura de Miguel Grau.

Es muy fácil hablar de Grau como héroe ya que muchas hojas se han impreso respecto de su vida como marino y de manera muy especial de la gesta de Angamos, pero en muy pocas ocasiones se ha echado una mirada al lado humano, al ser de carne y hueso que también ha sido el Caballero de los Mares. Es muy común ubicar a Grau en un pináculo inalcanzable – ora bien por su destacada, altruista, patriótica y heroica vida – pero allá en lo alto, como si no hubiese de ser humano en él, prefiriendo algunos a la estatua o al monumento, antes que al hombre personificado, lleno de cotidianeidades, sentimientos y emociones que forjaron su vida e influyeron en su conducta.  La estatua nos recuerda, la transcendencia nos perenniza. Y eso hizo Miguel Maria transcender, en su día a día desde niño, cuando por razones económicas hubo de trabajar para ayudar al sustento de la economía familiar, pues su padre Juan Manuel Grau y Berrio, había quedado desempleado y sin pensión viviendo de eventuales ingresos. En marzo de 1843 a los nueve años es puesto al cuidado de Manuel Francisco Herrera Castellanos, capitán del bergantín velero Tescua. Navega también en los veleros Florita y Josefina. Así se hace Grau a la mar, al igual que muchos niños peruanos que hoy emprenden nuevos rumbos y surcan el mar tempestuoso de la adultez en la frágil canoa de la infancia y la adolescencia para contribuir al sustento de la familia. Aborda buques balleneros, guaneros y chineros a pesar de su juventud, consciente que había que trabajar para incrementar los exiguos ingresos del clan familiar. El abogado periodista argentino Aristóbulo del Valle señala que Grau … «no gozó en su infancia las dulzuras divinas del más puro de los amores; no tuvo otra madre que el mar, cuyas brisas mecían su cuna, noche a noche, mientras se adormecía escuchando el dialogo sin fin de los vientos y las olas».

Este es Grau forjando en su juventud lo que en un futuro demostrará como hombre perseverante y fiel a sus principios, cimentando columnas que serán el principal sostén de su recta vida.

Padre amoroso y esposo fiel como se puede apreciar en las misivas que solía enviar a su esposa Dolores Cabero con quien sostuvo un amor sublime y tierno a pesar de las distancias y de las vicisitudes por las que ambos pasaban con motivo de la guerra. Hombre analítico e introspectivo, es conocedor de sus capacidades pero también de sus debilidades, se reconoce mortal y eso lo engrandece pues en el fondo es la visión de su estatura como humano y es cuando en una carta le cuenta a su esposa de los elogios que dicen de él y que lo pintan como héroe. Categórico, afirma: «Si los héroes son como yo, declaro que no hay héroes en el mundo».

Hombre convencido que el azar no es el cimiento de los logros sino más bien el esfuerzo, dicho por él «Yo en todos los lances de mi vida he tenido que luchar contra el destino, que siempre hacía nacer a mi paso dificultades para todo. Desde mi niñez si he salido bien librado en lo que me he propuesto, ha sido después de dificultades y luchas que ponían a prueba mi carácter y mi constancia» el intelectual chileno Benjamín Vicuña Mackenna así lo ratifica destacando sus cualidades humanas, su firme autoformación y subrayando su condición de marino marinero.

El insigne historiador de la República Jorge Basadre resumió en estas palabras lo que fue una vida ejemplar: «Miguel Grau Seminario fue un hombre comprometido con su tiempo, con su país y sus valores. Fue honesto y leal con sus principios, defendió el orden constitucional y fue enemigo de las dictaduras. El héroe de Angamos siempre estuvo en la línea de afirmación de las normas morales y las tradiciones de la República. Honrado en el camarote y en la torre de mando, lo era también en el salón y en el hogar».

El 16 de mayo de 1,879 llega el momento de zarpar al sur, «Si mi nave no vuelve triunfante, tampoco yo volveré» declara y ordena como era su costumbre: «Larga en nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, el Señor oriente nuestro rumbo, nos guié a buen puerto y nos haga volver al hogar», y así actuó en consecuencia; forzó bloqueos, bombardeo puertos, capturó transportes, puso en jaque a la escuadra enemiga y el Perú puso sus esperanzas en el.

Iquique 21 de Mayo, Grau arenga a sus hombres formados en dos filas, finalizando su alocución con estas palabras «Tripulantes del Huáscar, ha llegado la hora de castigar al enemigo de la patria y espero que lo sabréis hacer, cosechando nuevos laureles y nuevas glorias dignas de brillar al lado de Junín, Ayacucho, Abtao y el 2 de Mayo. ¡Viva el Perú!» reseña con absoluta precisión el periodista huachano Julio Octavio Reyes quien escribiera 19 crónicas sobre el Huáscar y sus correrías siendo corresponsal del diario La Opinión Nacional y encontrándose a bordo durante gran parte de la campaña naval.  Con ocasión de este combate y ante el célebre episodio de la entrega de pertenencias del Jefe chileno Arturo Prat a su viuda, Manuel González Prada apunta con certeza «No merecen llamarse grandes los tigres que matan por matar o hieren por herir, sino los hombres que hasta en el vértigo de la lucha saben economizar vidas y ahorrar dolores».

Asimismo en un paralelo exquisito nos dice: «Épocas hay en que un pueblo se personifica en un solo individuo. Grecia en Alejandro; Roma en César; España en Carlos V; Inglaterra en Cronwell; Francia, en Napoleón; América en San Martín y Bolívar. El Perú de 1,879 no era Prado, La Puerta ni Piérola era Grau.

Luego Angamos, donde consolida aquella máxima que fue una constante a lo largo de su vida «el deber no es una carga; es la fidelidad a íntimos convencimientos y creencias» y así lo demuestra cumpliendo sus obligaciones de forma natural y sencilla tal como lo registra Don José Agustín de la Puente Candamo en su obra Miguel Grau.

08 de Octubre 09:55 de la mañana se abre el camino a la gloria, una granada revienta la torre de mando del Huáscar y Grau perece acompañado de su ayudante el Teniente primero Diego Ferré. Al respecto Vicuña Mackenna escribe «ignoramos en estos momentos los detalles de su fin. Pero Miguel Grau, el vencedor de Prat, el que lamentó su muerte y recogió con piadosa ternura sus prendas, no puede haber sucumbido sino como mueren los bravos: al pie del cañón».

Nadie dejó de sentir hondo pesar por lo sucedido en Angamos, el diario El Heraldo de Cochabamba el 29 de Octubre de 1879 publicaba entre otras líneas: «Consumado esta el sacrificio. Grau ha hecho todo cuanto es dable al valor, al arrojo y al heroísmo humano. Leónidas y sus 300 espartanos combatiendo a la sombra de las flechas innumerables de los persas, no hicieron tanto quizá como los marinos del Huáscar que han ido cayendo uno a uno ante el mortífero fuego enemigo, sin que la falta de sus jefes haya hecho disminuir el ardor bélico de que se hallaban poseídos. Grau y los suyos han caído como héroes, sellando con su sangre la triste historia de las aberraciones de un pueblo extraviado por el latrocinio y la mancha infamante de los salteadores. Pero si la sangre de estos héroes mancha la frente de los perversos nosotros la recogeremos como ofrenda valiosísima y como estimulo para el porvenir. Honor y gloria perpetua para esos bravos marinos que han sabido cumplir con su deber más allá del esfuerzo humano».

La gloriosa Marina peruana que hoy celebra su centésimo nonagésimo tercer aniversario de creación heredera de Grau y depositaria de sus valores, cumple hoy con el legado del Peruano del Milenio de defender al país, contribuir a su desarrollo y preservar el orden democrático y constitucional. En el contexto en que vivimos las Fuerzas Armadas constituyen un elemento inseparable del resto de la sociedad, por lo tanto sus relaciones con ésta deben ser mantenidas y potenciadas para que el ciudadano pueda identificarse con las tareas de la defensa y para que las Fuerzas Armadas lo hagan con los valores y requerimientos de la sociedad. Y en ello se encuentra la Marina con su presencia histórica e imperecedera en la Amazonia vitalizada por actividades de desarrollo en las comunidades más alejadas de la extensa selva peruana, llevando la presencia del Estado a los más recónditos lugares no solo por su nuevo rol sino por la estela dejada por Grau en su profunda voluntad de servicio al país. «Muchas cosas cambiaran; muchas cosas deberán de cambiar en el Perú, pero no la Gloria de Grau» sentencia Basadre.

Hoy nos debemos de sentir orgullosos de homenajear al Gran Almirante, cuyos valores y profundas convicciones, son más necesarios que nunca, y cuya presencia eterna servirá de inspiración a los miembros de nuestra sociedad, pues su legado trasciende lo militar y lo político.

El faro existe, se han usado la escuadra y el compás para trazar el rumbo, está en nosotros seguirlo, a pesar de las tormentas y el mal tiempo como él lo supo hacer, arremanguémonos y pongámonos a trabajar, el Perú lo necesita, nuestra vida lo reclama y Grau con su ejemplo nos lo exige.

«Somos Grau, Seámoslo Siempre»

Escribe: Lic. Menotti Juan Yáñez Ramírez

«Somos Grau, seámoslo siempre»

«Somos Grau, seámoslo siempre», es la gran cruzada para rescatar los valores perdidos en nuestra sociedad y fomentar los mismos en los niños y  jóvenes, a fin de hacer de ellos los nuevos sólidos pilares donde descansará la estructura de la peruanidad.

En la vida de Loreto, la Marina de Guerra del Perú tiene un sitial de honor, ya que fueron los marinos quienes vinieron a reafirmar que este gran territorio patrio era, es y será por siempre  peruano. Desde los años aurorales de nuestro departamento, cuando el Presidente Ramón Castilla envió los primeros barcos para resguardar la integridad de esta parte del Perú, el alma del Gran Almirante Don Miguel Grau estuvo presente a través de sus hijos, nuestros marinos, quienes no solo vinieron como fuerza militar, sino también como portaestandartes de la riqueza filosófica masónica, donde ilustres marinos levantaron las columnas de la centenaria logia Unión Amazónica 5 – 125.

Su ejemplo de honor, dignidad, lealtad y honestidad, valores que adornan la personalidad del héroe de Angamos, perdurará por siempre si cada uno de nosotros los cultiva como un homenaje a quien, durante su vida, entregada a la Patria, se ganó la admiración de toda la nación, que lo ungió como el Peruano del Milenio.

Grau es el mejor ejemplo de cómo debe erigirse el hombre peruano como el templo de un hombre nuevo, forjador de la grandeza de su pueblo. Sin honor el hombre no vale nada. Sin lealtad no es más que un desdichado traidor. Sin honestidad no es más que un cáncer que hay que erradicar. Y,  sin dignidad solamente es un paria.

De ahí la importancia de «Somos Grau, seámoslo siempre», un movimiento que surge de la necesidad de devolver a nuestra colectividad, la posibilidad de ser los seguidores del gran ejemplo dejado por Don Miguel Grau, el hombre más representativo del Perú.

 

Presidente Pro Marina filial Iquitos saluda lema «Somos Grau, Seámoslo Siempre»

Así lo manifestó Ranfort Lozano Lozano, presidente de la Asociación Nacional Pro Marina Filial Iquitos, recientemente elegido para el ejercicio 2013 – 2015.

Él en su calidad de presidente de esta noble institución cívico-marítima,  conjuntamente con los demás miembros pro marinistas de nuestra capital loretana, expresaron su saludo y reconocimiento a los dignos e ilustres visitantes de la Marina de Guerra del Perú, Telefónica del Perú y de la Asociación Miguel Grau, quienes luego de su arribo a Iquitos, ofrecieron una concurrida conferencia de prensa a los periodistas de los  diferentes medios de comunicación, a quienes se les hizo entrega también  de volúmenes sobre la vida y la historia  de GRAU, el peruano del milenio.

Cabe destacar, asimismo, que el lema «SOMOS GRAU, SEÁMOSLO SIEMPRE» viene funcionando a nivel nacional desde el año pasado y para el año entrante se tiene previsto desarrollar un programa especial, aquí, en nuestra capital loretana al haber arribado hace 150 años la Marina de Guerra a Iquitos la capital amazónica.

Para el año entrante, 2014, se realizará un concurso muy original en Iquitos, donde se rendirá homenaje al hombre o la mujer de esta parte del país, que reúnan valores como la Lealtad, la Honestidad y Dignidad, que son algunos de los múltiples valores que cultivaba don MIGUEL GRAU SEMINARIO, el Caballero de los Mares, el peruano del milenio.

La Marina de Guerra del Perú, la Asociación Miguel Seminario y Telefónica del Perú con esta clase de certámenes quieren promover valores en todos los peruanos a nivel nacional; por tal motivo, también Ranfort Lozano Lozano, en su calidad de presidente de Pro Marina Filial Iquitos, saluda a estas tres instituciones por tan feliz iniciativa.