Largometraje “Río Verde, el tiempo de los Yakurunas” en la selección experimental de la Berlinale

  • La estructura de la narración incluye ícaros, los cantos rituales de la ayahuasca – un ritual sanador
  • Fue filmado en tres comunidades del río Amazonas con ancianos indígenas como personajes principales

El largometraje «Río Verde, el tiempo de los Yakurunas», filmado en tres comunidades del río Amazonas con ancianos indígenas como personajes principales, quienes son testimonios de antiguas culturas aún vivas, y niños que toman la posta de los mayores, aprendiendo las actividades de subsistencia y las costumbres, se encuentra en la selección experimental del Fórum del Festival de Berlín de la «Berlinale».
Este largometraje fue realizado por los hermanos Diego y Álvaro Sarmiento. La estructura de la narración incluye ícaros, los cantos rituales de la ayahuasca -un ritual sanador que requiere beber un té de una planta de propiedades alucinógenas, e imágenes de los hombres surcando riachuelos en medio de la abundancia de los bosques amazónicos.
«Esta no es una película de denuncia, pero mostramos todo lo que se está matando, incluidas las culturas: es una especie de homenaje a la vida de nativos de la Amazonía, nos identificamos mucho con este tema», explica el director Diego Sarmiento.
La Berlinale define su sección Fórum como la más audaz, «vanguardista, de ensayos y trabajos experimentales, de los panoramas cinematográficos que están por descubrirse», y la que combina arte y cine.
El cineasta indica que el filme de 70 minutos, «tiene partes de documental observacional y otras experimentales; y aunque hay personajes, no hay una historia entre ellos, cada uno está en su lugar y en su momento».
Los realizadores describen el filme como «un viaje poético a la selva, un paisaje habitado por chamanes y sociedades arquetípicas», en el que los personajes dialogan con los yakurunas, los seres espirituales que viven en el fondo de los ríos de la Amazonía.
Sarmiento cuenta que empezaron a filmar en el año 2012 en la comunidad de Chiriqyako (Lamas, región San Martín, selva norte) y volvieron varias veces a rodar, pero en 2015 definieron el lenguaje cinematográfico.
«Hemos querido transmitir en la película el ritmo de la vida en la selva, sobre todo en la selva baja, al que uno tiene que adaptarse: por ello el ritmo de los planos, para que el espectador lo sienta un como un viaje a la selva. Fuimos a hacer un taller de video en Lamas, y conocimos a mucha gente, nos quedamos casi un año viviendo allí, así conocimos a dos de las familias que aparecen en el largometraje. Son amigos que hemos ido haciendo poco a poco», señala.
Explica la cercanía de la cámara en momentos cotidianos como el viaje en canoa a las zonas de pesca, la cosecha de plátano o yuca, la relación con los animales de corral, el hilado del algodón, el teñido de una falda con hojas de una planta, etcétera. Los ancianos conversan en español, pero también en quechua lamista, una de las 47 lenguas indígenas de Perú.
En algunas de las escenas, los niños acompañan a los mayores, uno de ellos va a pescar con el abuelo y aprende haciendo. ¿Es intencional la presencia de los niños? «Sí. La cultura evoluciona, cambia, pero también quisimos mostrar lo que continúa entre generaciones, lo que no está muerto: por eso la presencia de los niños», responde el director.
Diego (32 años) se formó como comunicador audiovisual en Lima, y se define como alguien más práctico, en contraste con su hermano Álvaro (34 años), quien suele encargarse de la producción y guiones. «Él estudió en Río de Janeiro y es más teórico, nos complementamos», añade.
Los filmes de los Sarmiento llegan por tercera vez a Berlín, ya que participaron en 2014 con un corto dirigido al público infantil, Hijos de la tierra, y en 2015 con Sueños de Sonia. El primero fue filmado con los niños que participaron en el taller de video en Lamas, y el segundo es la historia exitosa de Sonia Mamani, una joven indígena del Altiplano que persigue su meta de tener un buen restaurante. (MIPR)