¿Sabía Usted qué?

–           México cuenta con el mayor número de derrotas consecutivas en mundiales: sus primeros nueve partidos mundialistas los perdió. Rompió la pésima racha recién en su segundo partido de Suecia 1958, cuando empató 1-1 ante Gales, consiguiendo un gol de último minuto gracias a Jaime Belmonte.

Gol de Cubillas
Gol de Cubillas

–           Argentina y México se enfrentaron solamente dos veces, en el primer y en el último mundial (Uruguay 1930 y Alemania 2006, respectivamente). Es el encuentro que más tiempo tardó en repetirse: 76 años. Los albicelestes ganaron las dos veces: 6-3 en 1930; 2-1 en 2006.

–           El brasileño José Roberto Gama de Oliveira «Bebeto», dejó para la posteridad la celebración de su gol en cuartos de final de EEUU 1994 ante Holanda: extendió sus brazos y empezó a moverlos, como meciendo al bebé que aún no nacía. Hoy, el hijo de Bebeto, llamado Matteus en honor a la estrella alemana Lothar Matthaus, tiene catorce años y es seleccionado sub 15 de la selección brasileña.

–           Diez goles anotó Teófilo Cubillas en los mundiales, pero, sin duda, fue aquel tiro libre en el triunfo por 3-1 sobre Escocia en Argentina 1978 el que pasó a la historia. El gol fue marcado con la parte externa del botín, a tres dedos, a la mano derecha del golero Alan Rough. En 2006, el ex arquero paraguayo José Luis Chilavert confesó: «Cuando vi ese gol, decidí que yo también quería patear tiros libres». (GLP)

¿Sabía usted qué?

–           El gol más rápido en una final lo anotó Holanda en Alemania 1974. Lo hizo de penal Johan Neeskens al minuto y veintinueve segundos de iniciado el juego. Cuando el penal fue sancionado por el juez inglés John Taylor, a los cincuenta y cinco segundos, ningún jugador de Alemania Federal (a la postre ganador) había tocado el balón.

–           Brasil recién empleó camisetas amarillas en Suiza 1954. El «Maracanazo» de 1950 causó tal impacto que se hizo una reestructuración futbolística total. Así, Brasil dejó atrás la camiseta blanca con puños y cuello azul que había usado en los mundiales anteriores.

–           La lesión más trágica de los Mundiales se dio en la primera fase de Chile 1962 cuando URSS venció 2-0 a Yugoslavia en Arica. En una jugada, el yugoslavo Muhamed Mujic le quebró salvajemente la tibia y el peroné al soviético Eduard Dubinski, sin que el juez alemán Albert Dusch lo expulsara. Sin embargo, la falta fue tan artera que la federación yugoslava lo sacó del torneo a exigencia de sus propios compañeros de equipo. Para Dubinski, las consecuencias fueron peores: quedó postrado en una silla de ruedas y la fractura le ocasionó un tumor maligno que acabó con su vida en 1969.

–           Una de las leyendas de los mundiales quedó afincada en octavos de final de Italia 1990, en el triunfo de Argentina 1-0 sobre Brasil. Aparentemente luego de beber del bidón de agua que le ofreció un auxiliar de la selección argentina, el brasileño Branco quedó atontado. El entonces entrenador de Brasil, Sebastiao Lazaroni, hasta ahora sigue acusando a su colega argentino, Carlos Salvador Bilardo, de haber puesto un somnífero en el agua. El tema reavivó hace pocos años, cuando Diego Armando Maradona confirmó la versión del brasileño, acusando directamente al «Narigón».

–           Corea del Sur jugaba su segundo partido de EEUU 1994 frente a Bolivia. En Ulsan, los trabajadores de una fábrica maderera hicieron una huelga de tres horas porque el dueño no les quería dar tiempo libre para ver el partido. Luego del aburrido 0-0 que quedó el partido, los madereros coreanos se arrepintieron de haber dejado sus labores. (GLP)

MAS DE 350 MUERTOS…….TODO POR UN GOL ANULADO

24 de Mayo de 1,964. Tarde trágica en el estadio nacional. Partido entre Perú y Argentina  por las eliminatorias a las Olimpiadas de Tokio, costó la vida de más de 350 aficionados, ocasionó la mayor tragedia en el fútbol peruano y del mundo. Muchísimos hogares perdieron a sus seres queridos, que todos los años los recuerdan pidiendo justicia que jamás llegó. Todo por un gol anulado por el árbitro uruguayo Ángel Eduardo Pazos.

Faltaban 10 minutos para terminar el partido. El centro delantero de la selección nacional  juvenil «Kilo» Lobatón puso la plancha  dentro del área, cuando un defensa argentino despejaba el balón. La pelota hizo impacto en el botín de «Kilo» y se metió al marco defendido por Mario Agustín Cejas. Explosión de alegría en las tribunas donde estaban 47,157 hinchas. El árbitro  anula el tanto, para muchos bien anulado. Vino el desconcierto. Aparece un fanático conocido como  «El Negro Bomba» (albañil de profesión), enardecido, cargado y cegado por la ira y seguramente con sus «chelas» encima, saltó a la cancha y como una fiera  fue en busca del árbitro para hacerse justicia por sus medios. Un custodio del orden lo jaló y derribó al gras, el perro que tenía cerca se le fue encima arrancándole el pellejo a mordiscos. Allí en las tribunas rompieron en cólera, desatándose la hecatombe.

La policía se veía impotente controlar el momento y cuando la turba amenazaba invadir el campo de juego, el comandante Azambuja ordenó a su destacamento que lanzaran bombas lacrimógenas a las graderías. El estallido hizo que lo aficionados corrieran hacia las puertas  de salida que estaban cerradas. Allí encontraron la muerte, pisoteados, aplastados y asfixiados contra las rejas.

El árbitro Pazos seguía de cerca las jugadas y no dudó en sancionar  el planchón  de «Kilo» Lobatón, sin saber que en ese instante su pitazo era el timbre de alarma de la muerte…..Al retornar a su país, se enteró  de la magnitud de la tragedia y se refugió en un convento.

El popular deporte se vistió de luto. Lima era un caos. El Comité Nacional de Deportes ordenó cerrar el estadio y reducir el aforo a 42 mil  personas. Hoy recordamos esta tragedia, con la esperanza de que nunca más se vuelva a repetir esta clase de hechos…….Depende de todos nosotros.

HACIENDO  DEPORTE… TAMBIÉN  SE  HACE  PATRIA.