Descanse en paz Dr. Héctor Abel Donayre Lozano, fundador de la Facultad de Medicina de la UNAP

  • El cotejo fúnebre saldrá hoy a las 4 pm. rumbo al Cementerio General de Iquitos
  • “Quería que los alumnos se dedicaran a estudiar porque la medicina es una profesión donde los errores de los médicos terminan en un cementerio”

Toda una vida dedicada a la medicina humana, por parte de quien es descrito por sus hijos como un apasionado de su profesión de médico y con la sensibilidad necesaria para exigir y exigirse así mismo ser cada día mejor hasta sus últimos días, entregándose en alma y vida a la Facultad de Medicina Humana de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana – UNAP.
Esto describe en parte la misión en vida del Dr. Héctor Abel Donayre Lozano, quien hace poco lloraba incrédulo la partida de su hermano el abogado Dr. Jorge Luis Donayre Lozano, con quien compartió largas conversaciones sobre la vida institucional en la ciudad, la política, temas sociales, y cómo no su pasión académica que significó la creación de la Facultad de Medicina de la UNAP. Esfuerzo que merece un adiós honroso.
Quedó viudo y gozaba del amor de sus hijos Héctor, Rosa Mariela y Luis Gabriel Donayre Lobo. “Recuerdo la infancia y veo que mi papá siempre ha sido una persona súper trabajadora, súper profesional, siempre dedicado a lo que a él le apasionaba la medicina y su sueño era crear una facultad y lo logró dejando de lado a su familia”.
Su hija Rosa Mariela, lo tiene claro en su mente: “Él decía que quería darle la oportunidad acá a los chicos de Iquitos que no tienen los medios para irse a Lima a estudiar, y era su sueño y lo implementó como las mejores universidades que hay en el Perú”, dicen con las lágrimas a punto de desbordarse y un tono de hija orgullosa aunque con la voz entre quebrada”.
Siguió narrando a modo de honor a la trayectoria de su amado progenitor que está en el camino de las estrellas. “Él estudio medicina en Tucumán, en Argentina, y contra todo y todos. Se abocó a su sueño, también a su consultorio, y se contactó con los mejores médicos de diferentes partes del Perú y les pidió ayuda para que esta no sea cualquier facultad, sino esté a nivel de otras facultades como la San Marcos, la Cayetano”.
Rosa Mariela se regocija en los recuerdos del doctor, mientras siguen llegando los estudiantes de la Facultad de Medicina de la UNAP. “Mi papá también hizo un doctorado en la Cayetano Heredia, era doctor en Medicina, y amaba su profesión. Desde chiquitos nos enseñó a hacer labor social, un desprendimiento total, generosidad hacia su prójimo, y me siento orgullosa de lo que aprendí de él, de estar pendiente de los demás.
La Facultad de Medicina para él significó que se resquebrajara su salud, estuvo con estrés porque no recibió apoyo. Recuerdo que yo tenía 14 años cuando él pidió apoyo a un tío que es médico, Rafael Donayre, que vino desde Ica y él lo ayudó, y a solicitar a amigos de diferentes lugares, era un sueño que logró culminar.
Él me decía siempre que quería que los alumnos se dedicaran a estudiar porque la medicina es una profesión donde los errores de los médicos terminan en un cementerio, él quería que sean los mejores, y él me contaba que cuando estudió medicina en Argentina, se dedicó a estudiar, no sabía lo que era una fiesta, era una carrera de bastante sacrificio y de amor al prójimo, porque tú puedes ser médico y eso también implica tener un respeto y un amor hacia los demás, y creo que él siempre le puso corazón a su profesión”.
DÉCADA DEL 80
LUCHANDO POR LA
FACULTAD DE MEDICINA
Una colega de trabajo de toda una vida del Dr. Héctor Donayre fue la bióloga Estela Traverso Achaval, quien rodeada de nuevos alumnos de medicina de la UNAP, escuchaban su alocución sobre lo que significó trabajar junto al extinto médico de Iquitos.
“Nosotros venimos trabajando con él desde el año 1985, anterior a eso él ya había iniciado su lucha por la creación de la Facultad de Medicina Humana de la Unap. A pesar de los opositores logró que se creara la Facultad”.
Traverso Achaval, en estos momentos de tristeza se dirigió a los estudiantes de medicina que no conocen mucho esa historia, y les pidió “que valoren a su universidad y que cuando lleguen a ser profesionales también se identifiquen con su facultad, como aquellos estudiantes de la primera promoción que siempre la recuerdan con mucho cariño. Es que los estudiantes son la razón de ser de nuestra universidad”.
Un tanto recordando lo estricto que era el Dr. Héctor Donayre, su colega Traverso, refirió: “Si los docentes somos exigentes, es porque queremos que la calidad educativa acá en medicina, mejore cada día más. En eso estamos. Tenemos bastantes alumnos que han migrado al Brasil porque les ofrecía mejores condiciones de trabajo. Es parte de la historia. Y esta se complementa con la gran cantidad de profesionales médicos egresados de la Facultad de Medicina de la UNAP que son excelentes docentes que vienen laborando, médicos loretanos que brindan sus servicios en esta tierra que los vio nacer”. Descanse en Paz Dr. Héctor Abel Donayre Lozano. (Diana LM.)