Acoso sexual escolar

  • El enamoramiento prohibido entre el docente y la alumna:

Por: Adolfo Ramírez del Aguila
Docente de Educación Secundaria

 

 

Normalmente cuando salta un escándalo de cualquier índole (la corrupción de un funcionario por poner un ejemplo de moda), la prensa y la opinión pública centran su atención en el caso y le dan la cobertura debida, como Dios manda. Cuando son escándalos sexuales, el asunto es abordado con mayor pasión, por tratarse de situaciones que involucran a víctimas muy vulnerables. Pero, y eso lo saben los que están acostumbrados a los escándalos (los políticos corruptos, por ejemplo), cuando la noticia pasa de moda, daría la impresión que más importó el escándalo en sí para la portada, que el compromiso de ir al fondo de la información.
A inicios de este mes mariano, que ya concluye, reventó el escándalo en el que se le involucra al profesor Henry Ramos Ocampo, docente presuntamente involucrado en un caso de acoso sexual a una alumna del colegio «República de Venezuela». El hecho ya no reporta titulares, y, la noticia tuvo su momento culmen; incluso el propio director regional de ese entonces, profesor Dany Sifuentes Talexio, puso el grave caso en manos de la fiscalía. No sabemos si su sucesor, el profesor Javier Iglesias, continuará con el seguimiento respectivo a esta grave denuncia, para al menos crear un saludable precedente.
El profesor Henry Ramos, fue separado inmediatamente de la institución educativa, como mandan las normas, y porque así debería ser para salvaguardar la integridad de las alumnas con quienes compartía clases de matemática. Esta suspensión de sus labores de maestro durará hasta que las graves acusaciones sean debidamente deslindadas y dado el caso, sancionadas por los entes de justicia. La Séptima Fiscalía Provincial Penal de Maynas, ya hizo las respectivas diligencias, para recopilar información y armar un cuadernillo que pueda sustentar debidamente el presunto delito. El escandaloso hecho fue denunciado públicamente por el padre de la menor afectada.
Respetando los derechos del profesor denunciado, que además irónicamente es dirigente del Sute Maynas (desconocemos si el profesor César Coral adoptó medidas disciplinarias en su sindicato), los entes de la UGEL-Maynas, le separaron también de la institución educativa «Silfo Alván del Castillo» en donde laboraba también como auxiliar de educación, y fue rotado a un puesto administrativo en donde supuestamente no pueda tener ningún contacto con los estudiantes. Lamentablemente, ese aislamiento dorado, no garantiza el objetivo deseado, porque según denuncia de algunas alumnas del colegio «República de Venezuela», el docente implicado mantiene comunicación vía celular, y en tono de víctima ruega a las alumnas del tercer grado de secundaria para que no atestigüen en ninguna declaración ante los fiscales. Las alumnas incluso, han pedido a sus padres para que les recojan del colegio ante la probabilidad de que el docente pueda abordarlas a la salida.
Los casos de acoso sexual y la subsiguiente violación a menores de edad, es una realidad que grita justicia al cielo; y la escuela, como espacio de protección a los estudiantes, pierde su razón de ser cuando salpican estas dolorosas realidades, donde los que deberían cautelar la sagrada integridad de los estudiantes, los docentes, se vuelven lobos con piel de cordero. Ojalá que el caso del profesor Henry y otros casos más, sean aclarados en el fuero judicial y se aplique todo el peso de ley si habría culpabilidad, como tal parece indicar en este caso.
Es importante que la justicia haga un trabajo acelerado, para efectos de recuperación de confianza. Muchos otros casos silenciados que no son denunciados oportunamente, tendrían la posibilidad de salir a luz y evitar la terrible sensación de impunidad que nos asalta cuando vemos que la justicia no sanciona oportunamente. En el caso de violación sexual a menores, los especialistas han verificado que normalmente en el momento que sucede el delito, las víctimas callan por las amenazas del victimario, porque los padres no dan crédito a las denuncias o simplemente por miedo al escándalo mediático. Pasan los años, la victima carga el trauma hasta llegar a la adultez, y a veces, recién suele animarse a poner la denuncia respectiva. Lamentablemente, ya no encuentran justicia, porque el caso prescribe fácilmente a favor del victimario. El caso de abuso sexual perpetrado hace tres décadas por el peruano Fernando Figari, fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, ilustra el drama de las víctimas, ya adultas, que claman al cielo y no encuentran justicia en esta tierra.
En el caso de esta grave denuncia de acoso sexual en el colegio «República de Venezuela», es importante que las autoridades judiciales y las propias autoridades educativas, llámese el director de la escuela involucrada, el director de la UGEL Maynas y el director de la DREL, no se duerman en sus laureles y agilicen las gestiones pertinentes en este verdadero vía crucis burocrático buscando justicia. El padre de familia e-reviano que denunció este acoso sexual a su hija, debe sentir nuestro compromiso permanente en su lucha por recobrar dignidad.
En esta tarea por encontrar justicia, Dios padre todopoderoso nos de la suficiente fortaleza para no claudicar en nuestra batalla por un mundo donde se respeten los derechos, en especial el derecho de nuestros niños y adolescentes, que por ser menores de edad son muy vulnerables y proclives al abuso de los adultos.
Virgencita María, madre de los que buscan justicia, acompáñanos en esta cruzada por hacer de la escuela un espacio libre de los acosadores y violadores sexuales. Que tu amor de madre también cuide a nuestros niños y adolescentes de tantos peligros, como tú cuidaste a tu hijo Jesús.
No permitas madre que los maestros y maestras caigamos en la tentación de acosar a nuestras alumnas y alumnos¡Porque el que no tenga pecados… que tire la primera piedra! Amén.