•  Indica en su primera declaración periodística el Abog. Hesbert Benavente Chorres, juez del 2do. Juzgado Penal Unipersonal de Investigación Preparatoria. 

Según información de Internet, el juez mencionado es egresado de la Universidad Particular Inca Garcilaso de la Vega, con estudios y trabajos en México y Argentina. Hace poco participó en un evento judicial que promovió la Corte Superior de Loreto, al poco tiempo recibió la invitación laboral del presidente Manuel Humberto Guillermo Felipe.

¿Cómo así se anima a regresar a Perú?
-Por dos factores. En primer lugar, por un tema familiar dado que mis hijos y esposa viven en Iquitos, ella se llama Marlene García Mori y está revalidando sus estudios de Derecho en Iquitos. El segundo factor, fue que uno extraña la tierra donde nació, sus costumbres, su familia extensiva y el ánimo de aportar a nuestro país.
¿Cómo lo llama el presidente de la CSJL para que labore en este juzgado?
-Tuvo la gentileza de invitarme como ponente al primer pleno regional en materia penal celebrado en enero de este año en Iquitos, se discutió el tema de la prescripción. Días después recibí su llamada, su convocatoria hacia mi persona para sumarme como juez supernumerario aquí en el 2do. Juzgado Penal Unipersonal.
¿Estaba libre, no estaba trabajando?
-No estaba trabajando en el sector público, sí en el sector privado. En enero me incorporé al claustro de docentes de dos universidades. A la UCP en el nivel de pre grado y pos grado y en la UNAP en pos grado. Y desde ahí el presidente me invita para ser juez en la CSJL, comunicándome cuál es la visión y misión institucional de este importante poder del Estado.
¿Le habló de la lucha contra la corrupción?
-Una lucha contra la corrupción, pero siempre respetando los derechos y principios propios de un Estado constitucional de derechos, es decir, administrar justicia de una manera pronta y expedita, sin demora indebida. Decidir sobre la base de las pruebas que se van presentando ante mi persona y siempre con la actitud de escuchar a los involucrados en el proceso penal.
No podemos olvidar que detrás de un número de expediente existe un conflicto humano. Esa filosofía propia del GARANTISMO, se me fue comunicada por el presidente de la corte superior, como parte de la visión y misión institucional.
¿Algunos de sus colegas indican que usted es un abogado extremadamente garantista?
-Lo que pasa es que el Derecho penal utiliza uno de los instrumentos que más afecta los derechos humanos como es la libertad a través del uso de la pena privativa o ingreso a la cárcel cuando es efectiva. Entonces como jueces tenemos que tener la certeza que los hechos que se nos están comunicando, presentan el suficiente material probatorio para poder dictar una sentencia justa.
¿Sin caer en impunidad?
-Sin caer en impunidad. Porque también el concepto de sentencia justa se extiende más allá; es decir, evitar la impunidad, pero también evitar que inocentes sean condenados. Porque no se puede olvidar que la justicia lo que busca son hechos sustentados en pruebas.
Como juzgador facilitar los recursos y herramientas de la administración de justicia a efectos de recibir de manera oportuna las pruebas, escuchando a los testigos, escuchando a los peritos, estudiando los documentos, escuchando los alegatos de los abogados.
Tener el llamado contacto directo con las partes y los órganos de prueba para efectos de un mejor esclarecimiento de los hechos, averiguación de la verdad que creo es el compromiso más noble de todo proceso judicial, el alcanzar la verdad.
-Un especialista penal ha dicho ahora último que la justicia se enfrasca en la investigación preparatoria cuando el delito se debe demostrar en el juicio oral ¿usted opina igual?
-La forma es fondo, si bien es cierto tenemos que prevalecer la averiguación de la verdad, lo cual como juez nos permite incluso hasta adecuar el procedimiento a esa finalidad para no caer en exceso de formalismo; también es verdad que hay ciertas formalidades insalvables porque su trasfondo ya son derechos.
Con la confianza depositada en mi persona, he asumido un compromiso en la correcta administración de justicia en el cargo que se me ha conferido. Eso implica una constante capacitación en los temas que se involucran, eso implica un compromiso ético como visión y misión institucional y valores sociales. Soy respetuoso de los derechos humanos de las personas involucradas en los dramas judiciales.