“Somos Grau, seámoslo siempre”, es la gran cruzada para rescatar los valores perdidos en nuestra sociedad y fomentar los mismos en los niños y  jóvenes, a fin de hacer de ellos los nuevos sólidos pilares donde descansará la estructura de la peruanidad.

En la vida de Loreto, la Marina de Guerra del Perú tiene un sitial de honor, ya que fueron los marinos quienes vinieron a reafirmar que este gran territorio patrio era, es y será por siempre  peruano. Desde los años aurorales de nuestro departamento, cuando el Presidente Ramón Castilla envió los primeros barcos para resguardar la integridad de esta parte del Perú, el alma del Gran Almirante Don Miguel Grau estuvo presente a través de sus hijos, nuestros marinos, quienes no solo vinieron como fuerza militar, sino también como portaestandartes de la riqueza filosófica masónica, donde ilustres marinos levantaron las columnas de la centenaria logia Unión Amazónica 5 – 125.

Su ejemplo de honor, dignidad, lealtad y honestidad, valores que adornan la personalidad del héroe de Angamos, perdurará por siempre si cada uno de nosotros los cultiva como un homenaje a quien, durante su vida, entregada a la Patria, se ganó la admiración de toda la nación, que lo ungió como el Peruano del Milenio.

Grau es el mejor ejemplo de cómo debe erigirse el hombre peruano como el templo de un hombre nuevo, forjador de la grandeza de su pueblo. Sin honor el hombre no vale nada. Sin lealtad no es más que un desdichado traidor. Sin honestidad no es más que un cáncer que hay que erradicar. Y,  sin dignidad solamente es un paria.

De ahí la importancia de “Somos Grau, seámoslo siempre”, un movimiento que surge de la necesidad de devolver a nuestra colectividad, la posibilidad de ser los seguidores del gran ejemplo dejado por Don Miguel Grau, el hombre más representativo del Perú.