Por: David Hill (*)

 

Durante su Junta General de Accionistas en Houston con fecha 11 de mayo, el director ejecutivo de Conoco Phillips, James Mulva, anunció que su empresa detendrá sus operaciones en búsqueda de petróleo en una de las zonas más remotas de la selva peruana, conocida como Lote 39, en Loreto. La organización Survival International destacó que esta decisión ha sido tomada después de una “oleada de indignación global”, porque Conoco amenazaba a unos indígenas “no contactados” que viven en Lote 39, mientras que Amazon Watch lo calificó como “una decisión en favor de los derechos de los pueblos indígenas aislados.”

 

Yo acababa de regresar de esta región remota. En Buena Vista, una de las dos comunidades más cercanas a las operaciones de Conoco, un poblador me mostró una casa perteneciente a un misionero evangélico. Varias personas me dijeron que este evangélico, un alemán llamado Christian, que ironía, había construido este casa como parte de su trabajo de buscar a los “no contactados”, es decir, indígenas que viven en aislamiento.

“Él ha venido aquí para buscar a la gente que vive escondida más arriba del río,” me dijo una mujer. “¡Los no contactados!” agregó su esposo. Más tarde ese día, uno de los pobladores más viejos de Buena Vista, un varón llamado Modesto, me contó lo mismo: Christian quiso “buscarlos, hablar con ellos y enseñarles.”

 

¿Pero dónde estaba el evangélico? En Iquitos, me dijeron. Buscar un evangélico llamado Christian en una ciudad nunca sería fácil, pero por fin, después de tocar la puerta de varias iglesias evangélicas, encontré una persona que conocía a otra persona que lo conocía y podría dirigirme a su iglesia, Remanente de Dios. Después de muy poco tiempo, he descubierto su nombre completo, hablé con su esposa por celular, y me invitó a cenar a su casa: una ensalada, un huevo frito, arroz y majaz.

 

Christian fue muy abierto sobre sus planes. Cuando le pregunté sobre su trabajo en Buena Vista, me dijo, “Hay petroleras arriba. Hay otros indígenas allí y los estaba buscando. . . Quería darles la oportunidad para recibir el Evangelio.”

 

Me dijo que quería viajar muy pronto. ¿Para buscar a los “no contactados”? “Sí.” ¿Los pobladores de Buena Vista le han hablado de ellos? El asintió, como diciendo: “Muchas veces.”

 

Christian destacó que los rumores pueden correr en Buena Vista muy fácilmente, y que eran muchos rumores sobre él mismo; por ejemplo, que vendía información a las ONG.  ¿Información sobre qué? “Los no contactados de arriba.”

 

Esta región no puede ser más polémica. Después de las críticas muy fuertes por organizaciones indígenas en este país como AIDESEP y ORPIO, y ONG internacionales como Survival y Amazon Watch, Conoco Phillips y las otras empresas que trabajan en el área, Perenco y Repsol-YPF, han desestimado la amenaza que poseen contra los “no contactados”, y han dicho que no existen, a pesar de que todas las evidencias dicen lo contrario. Otra ironía. Mientras Perenco planea construir un oleoducto de 207 km, que atravesará esta región para explotar unos 350 millones de barriles de crudo.

 

Cuando le pregunté a Christian lo que piensan las empresas sobre su trabajo,

se rió y me dijo: “A ellos no les gusta”.

Posiblemente otras personas a las que no les guste serían los “no contactados”. Además de la falta de respeto y de entendimiento que está implícita en todo el trabajo de los evangélicos que quieren convertir los pueblos indígenas, la preocupación más grave es que el contacto con ellos podría aniquilarlos, porque no tienen inmunidad contra enfermedades traídas por los foráneos. Todas las personas que conocen la Amazonía están enteradas de este hecho crítico, y Christian, que es médico también, debe estar más enterado que la mayoría.

 

¿Qué va a hacer el Gobierno?

David Hill es historiador y antropólogo inglés. (*)