Sanjuancito de bandera…

Es la frase de entrada de una pegajosa canción de la época de los 60 y 70 cuando la muchachada se ponía a jugar en las calles de tierra por la cercanía de la fiesta tradicional y patronal de San Juan Bautista extendida en toda la Amazonía peruana.
Eran los juegos infantiles y de adolescentes que unían al barrio, a la cuadra, a la “mancha” de amigos y amigas. Agarrados de la mano en rondas, saltando el shunto (fogata avivada con aserrín), corriendo con el “puchito” (al que le toca se queda y corre a tocar a otro, y así sucesivamente).
El Kiwi (derribar una columna de chapitas y colocarlas en cuadrantes dibujados en la tierra, mientras le toque en el cuerpo con la pelota los jugadores van disminuyendo). Y cuántos juegos más como mundo, jet, liga, salta soga, matagente (con la pelota), ampay escondido, etc.
Estos recuerdos a propósito de iniciar el sexto mes del año, mes de San Juan, del juane, de la chicha de maíz, principalmente como potajes amazónicos de la festividad. Y por la reciente celebración del Día del Derecho al Juego.
Sí, es importante recuperar ese espacio y momentos en familia de contacto personalizado, del escucharse, del mirarse a los ojos, de la risa, de la sana competencia jugando, divirtiéndose.
En realidad nada difícil, solo es cuestión de proponérselo, de buscar ese momento entre las horas que nos consume el trabajo externo, el mirar televisión como autómatas, y peor aún escuchar radio, ver televisión y leer el periódico al mismo tiempo, sin dar lugar a la atención al contacto familiar.
Organizándose todo se puede hacer. Se trata de imprimir calidad al tiempo, priorizar, ordenarse, concentrarse, y es que a propósito de los últimos y frecuentes movimientos de la tierra y el riesgo de morir, nos hace pensar mucho más en el tiempo que no dedicamos a nuestros seres queridos directos.
Antes nuestros padres y madres quizás no con un sustento de investigaciones, sino con la sola intuición, nos daban el espacio para jugar en la medida de lo posible supervisado, en realidad debería ser así, para prevenir accidentes y cualquier otro riesgo.
Actualmente está institucionalizado el Día del Derecho al Juego celebrado ayer en muchas instituciones educativas. Y debemos comprender que además de los niños, los jóvenes, los adultos y los adultos mayores también queremos tener nuestra diversión. Pues, a ponerse las pilas y asegurar la diversión.

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