Sancionar la mentira

En el imperio del Incanato que cubrió gran parte de América del Sur, tuvieron tres leyes madres de obligado cumplimiento: No robar, no mentir y no ser haragán. En nuestras leyes actuales no existe sanción penal por la mentira propiamente dicha, pero sí como figura que lleva a otros ilícitos penales; ni la haraganería. Pero, tenemos mentiras que afectan toda la dignidad de una nación, y hasta nos causa enormes perjuicios económicos. Todos somos testigos de ello.
Que nos descubran una mentira, pues nos causa vergüenza, es una degradación personal, es antiético, es un pecado (también) según la religión que se profese, y bueno, hasta en posturas de etiqueta social una “mentirilla” descubierta descuadra la imagen del mejor posicionado (a).
Aunque en los últimos tiempos se vienen descubriendo “mentiras olímpicas, delictivas, antirreglamentarias, con ribetes de penalidad judicial, etc.”, en muchos sectores de nuestra sociedad peruana. Quizás porque antes no existían las grabaciones de audio y otras herramientas tecnológicas, muchas desgarradoras mentiras habrían quedado enterradas en el tiempo y que seguro, de descubrirse, hubieran podido llevar a grandes hechos penales.
Las mentiras actuales que se vienen develando son desde las más increíbles, que desafían los valores y violan los reglamentos, pero son capaces de conseguir el respaldo suficiente como para que les apliquen a los y las autoras, benevolentes sanciones. Es el caso de las congresistas que mintieron sobre sus estudios, Yesenia Ponce y Maritza García, a quienes ayer fueron suspendidas por el Congreso de la República. O sea. ¡No pasa nada! cómo dicen los jóvenes.
Esa es la clase política congresal que tenemos. Son nuestros congresistas de la República. Sí, aquellos a los que elegimos y ahora nos avergüenzan. No hay seriedad en la postura de estas autoridades. No hay firmeza. Mentirle a todo un país es grave, pero hay que tipificarlo. La congresista Ponce con sus estudios secundarios que no realizó y mintió sobre quienes fueron sus profesores. Mientras la congresista García mintió de haber egresado de una maestría en la Universidad de Piura y sobre sus estudios de quinto año.
Esto no es grave, señores? Qué mensaje estamos dando a nuestra juventud. Deberían haberlas retirado del Parlamento. Esto es imperdonable. Lesivo para quienes sí estudian a conciencia y se ubican en lo que académicamente sí les corresponde, con sus activos y pasivos.
Pero, esto no solo ocurre en nuestro país, obviamente. Es por ello que nos parece oportuno el planteamiento del presidente de Bolivia, Evo Morales, cuando el miércoles de esta semana, dijo a sus compatriotas: “Ya hicimos una ley contra la corrupción, estoy pensando, tal vez, preparar una contra la mentira… Falta completar nuestra Constitución”. Y pensamos que tiene toda la razón, y que pueda aplicarse también en Perú. Basta ya de contemplaciones que nos roban la vida y la esperanza de nuestra población.
Sustentó su planteamiento Morales, diciendo que muchos políticos mienten sin pensar en el interés general del país. “No están pensando en la patria, más están pensando en la plata”. Y agregó que esta posible ley debe alcanzar también a los medios de comunicación que mienten. Vale decir que alcance a todos. En bien del país nos la jugamos todos. Y que las congresistas mentirosas, sean retiradas por la dignidad de nuestra patria.

Comparte esta noticia en:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email