Por: Aristóteles Álvarez López

 

Como se sabe, la Virgen de las Nieves es la Patrona (Protectora) de la ciudad de Roma, conocida como la Ciudad Eterna, por haber sido capital del imperio romano y ser la sede de El Vaticano, esto es, el Centro de la cristiandad católica, apostólica y romana, y residencia oficial del Papa (Vicario de Cristo en la Tierra). También es patrona de muchas otras ciudades del mundo, entre ellas Yurimaguas.
El actual Papa Francisco es devoto de la Virgen de las Nieves, según parece por ser advocación preciada de los jesuitas y haber sido Obispo de Buenos Aires (Argentina), ciudad de la que también es patrona esta Virgen. El primer acto oficial que realizó Francisco luego de su elección como Papa, fue rendir homenaje a la Virgen de las Nieves en la Basílica Santa María la Mayor de Roma, donde se guarda la efigie original, que, según la leyenda, fue pintada por Lucas el Evangelista sobre parte del madero que sirvió de mesa en la última cena con Jesucristo.
En el año 313 d.c. el emperador romano Constantino I se convirtió al cristianismo. Progresivamente el cristianismo pasó a ser la religión oficial del imperio romano. Fue un proceso bastante complejo como todos los grandes acontecimientos de la Historia humana. Fue el emperador Teodosio I quien finalmente consagró el imperio a Cristo en el año 380. La leyenda simplifica este largo proceso de más de 350 años; período plagado de corrupción galopante, de violencia contra las grandes mayorías, de segregación humana, hambrunas, guerras intestinas entre las élites romanas y una grave descomposición moral, entre otros males, que culminaron con la caída del imperio romano de occidente en el año 476.
El emperador Constantino I mandó construir el primer Templo oficial cristiano en Roma, sobre un antiguo cementerio ubicado entonces en las afueras de Roma (años 326 – 333 d.c.). Era el lugar donde se enterraban a los esclavos y a las personas pertenecientes a las clases bajas romanas, y que durante siglos recibió los cuerpos de los desvalidos sociales fallecidos de la capital imperial. La tradición oral de los entonces perseguidos cristianos decía que en este lugar se enterraron los restos de san Pedro, el apóstol de Cristo. Probablemente esta creencia fue una de las razones para que pasados cerca de tres siglos desde la muerte de Pedro, el emperador romano decidiera construir un Templo en ella. Para edificarlo, se mandó limpiar el lugar, retirándose todos los restos óseos que se encontraron en el área. Se desconoce lo que pasó con la osamenta recogida. Sobre este inmenso y añoso cementerio se erigió el primer Templo oficial del cristianismo, que con el paso de los siglos y la esforzada obra de muchas generaciones de hombres y mujeres de fe, desprendimiento, sabiduría y coraje, llegó a ser el corazón de la cristiandad católica: El Vaticano.
La hoy Basílica Santa María la Mayor de Roma, donde está la efigie original de la Virgen de las Nieves, fue construida sobre el templo de la antigua diosa romana Cibeles (Monte Esquilino, una de las siete colinas de la antigua Roma), entre los años 352 – 366. Fue reconstruida en el año 434, es decir, poco antes de la caída del imperio romano de Occidente. Conviene resaltar que la mayoría de los templos dedicados a los antiguos dioses romanos y griegos, fueron acondicionados (o mejor, reconstruidos) como templos cristianos. Fue un proceso que tomó más de mil años. La mayoría de los historiadores coinciden en que la cristianización de Occidente duró todo el período que se conoce como la Edad Media (desde la caída de Roma en el 476 d.c. hasta 1492, año de la expulsión de los musulmanes de la península ibérica y del descubrimiento de América por Cristóbal Colón).

FRITZ Y LA NIEVE DE TRUTNOV
Se sabe que Samuel Fritz fue cooptado por la Orden religiosa de los Jesuitas en la ciudad de Praga, específicamente en la Universidad Carolingia (fundada en 1347). En 1670, aproximadamente, Fritz viajó de Trutnov -localidad donde nació en 1654- a Praga. Aún se desconocen los detalles de este proceso. El contexto de esos años en Praga y en todo el territorio de la entonces Provincia de Bohemia, que formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico, es la fuerte labor de prédica y reafirmación cristiana católica en esta provincia, luego de la larga guerra religiosa entre los reinos católicos y protestantes, desarrollada principalmente en la Europa Central (Guerra de los Treinta Años), cuyo desenlace final se produjo en la llamada Paz de Westfalia en 1648. Años antes, la rebelión de los husitas (cristianos protestantes Checos), fue aplastada por las tropas católicas en la batalla de la Montaña Blanca, en las inmediaciones de Praga, lugar que hasta el día de hoy se preserva como área de recordación y meditación.
Luego de la derrota de los protestantes checos, se recurrió a la Orden de los jesuitas para afirmar el predominio de la fe católica en una población mayoritariamente protestante. La enérgica labor y conocido celo jesuítico, así como “su modo de proceder” (estilo de trabajo), fructificó pronto con la captación de nuevos cuadros (líderes) para el catolicismo. En esos años cooptaron a muchos jóvenes universitarios de Praga, entre ellos a Samuel Fritz.
Abreviando, diremos que Samuel Fritz fue designado para la Misión de Maynas. Se sabía que era una de las Misiones jesuíticas más difíciles, por las acechanzas y peligros, inexistencia de núcleos urbanos, hostilidad del clima y la población nativa, entre otras amenazas. Se escogían a las personas más aptas y físicamente fuertes para esta durísima responsabilidad. Fritz era originario de un pueblo muy frío (Trutnov). Está ubicado cerca a la actual frontera con Polonia y Alemania (Ver mapa Google en internet). Durante los meses de diciembre, enero y febrero, la ciudad se cubre de hasta medio metro de nieve. En el propio Trutnov, pero sobretodo en las cercanías del distrito, se practica hoy el deporte del esquí la mayor parte del año.
Me parece que este factor del clima de su ciudad natal, debe haber pesado poderosamente en la mente de Fritz para consagrar a la Virgen de las Nieves la primera misión que formó entre 1687-1689 con los Yurimaguas. Además, desde luego, que la Virgen de las Nieves es también una preciada advocación jesuita, por lo que Fritz trajo desde Roma un lienzo con la imagen de la Virgen, que se salvó de un incendio en la primera reducción de los Yurimaguas, como nos refiere en su Diario. Se desconoce si este lienzo aún existe.
En las calenturas del trópico y los cotidianos padecimientos y peligros en su labor evangelizadora, es muy probable que la Virgen de las Nieves le daba el refugio espiritual que necesitaba para reforzar su fe y optimismo; el recuerdo de su infancia y adolescencia feliz, jugando con la nieve en Trutnov, debe haber dado algún sosiego a su alma. No lo dice en su Diario. Hubiera parecido hasta impúdico reconocerlo en su tiempo. Para los que conocen Yurimaguas y los rigores del clima tropical les resulta paradójico, hasta una ironía, que la ciudad haya sido consagrada a la Virgen de las Nieves.
Ya saben que el responsable de esta ironía fue Samuel Fritz, su fundador. Iquitos, marzo de 2019.