Muchas de las nuevas generaciones están creciendo en un mundo en el que la tecnología forma parte integral de la vida prácticamente desde el momento en el que nacen. Esto hace que muchos de esos jóvenes se relacionen y hagan uso de las herramientas digitales de forma natural y espontánea, como si llevaran toda la vida haciéndolo y estuvieran familiarizados con todos los pormenores de esos contextos. Y en cierta medida así es, el hecho de que se trate de herramientas a las que están tan expuestos hace que su manejo en ellas sea sencillo y eficaz. Pero eso no quiere decir que conozcan toda la profundidad que encierra la red. De hecho, precisamente los menores son uno de los grupos que, debido su alta exposición y elevado uso de herramientas digitales como redes sociales, servicios de mensajería, o correo electrónico, sufren un mayor número de agresiones, y son más vulnerables en estos ámbitos.

Como decimos, gran parte de los riesgos que pueden afectar a niños y adolescentes en la red deriva de la alta exposición que tienen en los medios digitales. Esa falta de privacidad, que podemos ver reflejada, por ejemplo, en la cantidad de información personal que encontramos en sus cuentas de redes sociales (o incluso, en algunos casos, en las redes sociales de sus amigos o, incluso, de sus padres), puede abrir brechas de seguridad importantes que hagan a estos jóvenes vulnerables a posibles intrusiones de ciberdelincuentes o de acosadores digitales. Al aportar información personal y datos sensibles en un entorno público, estamos abriendo la puerta a la vida privada de esa persona, y con ello dando claves para poder manipularla o engañarla.

Esto puede derivar en gran cantidad de problemas, como pueden ser los intentos de suplantación de identidad (que tiene lugar cuando el agresor roba los datos de una de nuestras cuentas o de nuestros perfiles y se hace pasar por nosotros), el grooming (o acoso sexual a través de internet, a través del cual el acosador trata de crear lazos con el joven a través de la manipulación y el engaño por propósitos sexuales), el ciberacoso, el sexting (envío de mensaje con contenido sexual), el sextorsion (la manipulación que se basa en la amenaza de compartir contenido sexual), etc.

Otro de los grandes riesgos al que se exponen los jóvenes al usar la red es la del propio contenido que pueden encontrar allí como indica en este artículo ExpressVPN, ya sea en las redes sociales o en otros sitios web. Cuestiones como la pornografía, las fake news, o el contenido violento en línea puede distorsionar la realidad de los menores y provocarles una visión del mundo que no se ajusta con la realidad y que puede provocarles perjuicios importantes, sobre todo si tienen acceso a estos contenidos a edades tempranas en los que sus juicios sobre la realidad aún están construyéndose. En un sentido parecido, la creación de una imagen o un personaje digital con la que los jóvenes se sienten identificados y de la que depende gran parte de su reputación y su popularidad es otro de los grandes problemas que estamos viendo que producen las redes sociales entre niños y adolescentes, pudiendo llegar a sacar a relucir trastornos de la personalidad y problemas de autoestima importantes.

La adicción a las redes sociales y al entretenimiento en línea es otro de los temas a tener en cuenta cuando hablamos de la relación de los jóvenes con la tecnología. La presencia de las pantallas en la vida de la gente (y especialmente en este grupo de edad), es cada vez mayor, y tiene consecuencias directas en la forma de percibir el mundo, de empatizar con el entorno y con las personas, además de afectar al aprendizaje, a la gestión emocional y a los procesos cognitivos.

Como vemos, los riesgos no son pocos, y conviene educar a los jóvenes de su incidencia para que puedan hacer un uso más seguro y coherente de las herramientas digitales a su alcance.

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